
Antes de que Jesús caminara sobre el agua, sanara a un enfermo, expulsara a un demonio o incluso enseñara a una multitud, Dios habló desde el cielo en el río Jordán, diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.” (Mateo 3:17). En aquel tiempo, Jesús ya había vivido entre los hombres unos treinta años y había sido probado exhaustivamente con las mismas cosas que son comunes a toda la humanidad, pero no se encontró en él ningún pecado. En verdad, su Padre estaba “muy complacido”1. Ahora, las pruebas se hicieron aún mayores cuando Satanás se enfureció contra él con todos los medios a su disposición. Los resultados seguían siendo los mismos. Jesús diría la noche antes de su crucifixión: “viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.” (Juan 14:30). Este no era un simple hombre como Adán, el que había fracasado tan estrepitosamente cuando fue puesto a prueba. ¡Este era el Señor del cielo, el “Verbo hecho carne”, el Hijo del Dios vivo!
La Escritura dice que Jesús “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” (Hebreos 4:15). Las palabras griegas traducidas “tentar” y “tentación” en las Escrituras del Nuevo Testamento significan “probar” y “poner a prueba”. En otras palabras, estas “tentaciones” son las cosas que vienen y nos hacen saber si algo es “como se presenta”. A menudo, cuando las Escrituras hablan de “tentaciones”, se refieren a dificultades y aflicciones o persecuciones y otros ataques de Satanás. Pedro escribió a los creyentes que estaban “afligidos en diversas pruebas2” (1 Pedro 1:6). Exteriormente soportaban grandes dificultades y los furiosos ataques del adversario, pero interiormente se regocijaban “con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8). Estas “tentaciones” no eran tentaciones morales. Estas fueron grandes pruebas que trajo el adversario para ver si podía destruir a los que confiaban en Cristo. Estos creyentes no tenían razón para temer, porque Cristo era su habitación. Jesús había predicho estas cosas diciendo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33)
¿Fue Jesús probado con tentaciones morales? Sí, pero no como muchos suponen. Dios no prueba con el mal, pero Satanás definitivamente buscará hacerlo. Jesús fue “tentado… pero sin pecado”. Se le presentaron oportunidades para pecar que son comunes al hombre, pero nunca tuvo ningún deseo por tales cosas. Si hubiera codiciado la inmoralidad, según sus propias palabras (“cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” Mateo 5:28) habría sido inmoral ante los ojos de Dios. Jesús fue probado en todos los sentidos, pero no había ningún pecado en él que estas “tentaciones” pudieran descubrir. Sólo porque Satanás ponga el pecado en tu camino no significa que esté en tu corazón. Una persona que es probada con el mal en su camino pasará de largo y a veces ni siquiera sabrá que ha sido probada, pero la persona tentada con el mal que hay en su corazón no encontrará camino para escapar de ella.
Como hijo de Dios, las tentaciones morales a veces pueden estar en nuestro camino, pero no en nuestro corazón. Si están en nuestro corazón, algo ya no está bien. Santiago nos dijo que cuando una persona es tentada por el mal es porque “de su propia concupiscencia es atraído y seducido” (Santiago 1:13-15). En pocas palabras: no es Cristo el que obra en ellos, sino el pecado. Esto es diferente a una simple prueba puesta en su camino, esto es el pecado que habita en su corazón. Santiago nos hace saber que el fin de esto será la muerte.
La gente lucha con el pecado, no porque esté en su camino, sino porque está en su corazón. Ésta es la razón por la que Cristo vino y “nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). Después de que Cornelio y los que estaban con él recibieron a Cristo y fueron llenos del Espíritu Santo, Pedro dijo: “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio… purificando sus corazones por la fe” (Hechos 15:8-9). Es a través de la fe en Jesucristo y su sangre derramada que el pecado es lavado del corazón de una persona. Cuando ese es el caso, el tentador puede venir y sus pruebas (tentaciones) pueden abundar, pero no encuentra lugar entre los hijos de Dios.
1 “well pleased” (bien complacido) en la versión King James
2 “temptations” (tentaciones) en la versión King James
Artículo original publicado en inglés el 5 de Diciembre de 2016, con el título: Temptations (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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