29. Vida eterna

Mientras le entregaba una piedra a un hombre, le dije: “Esta roca estaba aquí miles de años antes de que nacieras y, a menos que suceda algo, seguirá ahí mucho tiempo después de que mueras. No es eterna, pero la llamaremos “roca eterna”. Ahora tienes “roca eterna”. Si regalas esta roca, seguirá siendo “roca eterna”, pero ya no la poseerás porque la regalaste”.

Por alguna razón, muchas personas ven la vida eterna como algo que comenzó dentro de ellos mismos y concluyen que no sería verdaderamente vida eterna si alguna vez pudieran perderla. Nada más lejos de la verdad. La vida eterna es la vida de Dios. Siempre ha existido y siempre existirá. Cuando el apóstol Juan escribió sobre Jesús, dijo: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. EN ÉL ESTABA LA VIDA, y la vida era la luz de los hombres.” (Juan 1:3-4). La vida eterna de Dios que era desde el principio se hizo carne y caminó entre los hombres. Esta vida eterna brilló en Él y arrojó luz sobre todo aquello con lo que entró en contacto.

Puedes ver la vida eterna. Juan nos dice: “porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó” (1 Juan 1:2). Hasta que Jesucristo caminó sobre la tierra, nadie desde Adán había visto la vida eterna, pero esta vida eterna “ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y SACÓ A LUZ LA VIDA Y LA INMORTALIDAD por el evangelio” (2 Timoteo 1:10). La vida eterna ilumina dondequiera que se encuentre. Juan no sólo la vio, sino que la poseyó y se le veía dondequiera que iba.

Jesús dijo: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10). Lo que a veces se pasa por alto en esta afirmación es la verdad de que nadie tendría vida si Jesús no hubiera venido. La existencia eterna no es vida eterna. Sin Cristo, puedes caminar, respirar, casarte e incluso existir para siempre, pero eso no es vida. Si comprendes esta verdad, entonces sabrás que la “vida abundante” no es un estilo de vida abundante. Si eso fuera cierto, la persona rica e incrédula de este mundo ya tiene vida abundante… sin Cristo. La vida abundante son las riquezas inescrutables de Cristo que brotan dentro de los hijos de Dios para llenar cada parte de nuestro ser. Esta vida sobreabundante de Dios también fluirá hacia todos aquellos con quienes estemos en contacto.

La vida eterna y la muerte no coexisten, pero por medio de Cristo “hemos pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Juan dijo: “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él” (1 Juan 3:15). Si creemos la palabra de Dios, sabemos que la vida eterna no está en un asesino ni en nadie en quien habita el odio.

La vida eterna es tan evidente donde está presente que Juan nos dice que es la prueba de que alguien realmente cree en Dios. Él dice: “Y este es el testimonio (evidencia): que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (1 Juan 5:11-12). ¿Cuál es la evidencia de que una persona ha creído la verdad? Es la vida eterna de Dios dentro de ellos la que brilla para todos los que los rodean. Sin embargo, Juan es claro en que una persona tiene vida eterna sólo si tiene al Hijo de Dios. Porque «esta vida está en su Hijo«. Aparte del Hijo, nadie tiene vida eterna.

Parece haber una desconexión en la mente de muchas personas entre la salvación y el Salvador. La salvación, o vida eterna, se considera una posesión, un privilegio o un premio que Dios le da a alguien cuando viene a Jesús. Pero ahora que han recibido esta posesión, ¿realmente necesitan más a Jesús? El resultado es que muchas personas viven sus vidas como si pudieran ignorar a Cristo, no tenerle amor y no ven la necesidad de servirle u obedecerle. La actitud parece expresar que porque ya tienen vida eterna, ya no necesitan al Salvador. Quienes albergan tal pensamiento no saben dónde existe la vida eterna. Sólo se encuentra y se posee en Cristo Jesús. Abandona al Salvador y habrás abandonado la vida eterna porque “esta vida está en su Hijo”. Sin Él nadie tiene vida alguna.

Artículo original publicado en inglés el 4 de Junio de 2017, con el título: Eternal life (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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