
Dios tiene un propósito para ti. De hecho, Dios tiene un propósito para toda la humanidad. Es lo que el apóstol Pablo llama el “propósito eterno” de Dios (Efesios 3:11). Debido a que este propósito es el propósito eterno de Dios, nada puede cambiarlo o hacer que no sea así. Dios habló a través de Isaías diciendo “Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado (propósito, ver NT. al final), ¿y quién lo impedirá (anulará)? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?” (Isaías 14:27). Sólo puede haber una respuesta a esta pregunta. ¡Nada puede anular el propósito eterno de Dios!
El primer vistazo en las Escrituras del propósito eterno de Dios se encuentra cuando Dios anunció que haría un hombre. Él dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Génesis 1:26). Esta imagen y semejanza de Dios que poseía Adán no era meramente una semejanza física. No sé si Dios tiene características o rasgos como nosotros o no, pero sí sé que Dios es Espíritu y no está definido por limitaciones carnales. Adán fue una manifestación de la vida, la naturaleza y el carácter de Dios en un templo de carne y hueso. Cuando transgredió, Adán perdió la semejanza de Dios, pero sus rasgos carnales no cambiaron. Fue en su corazón y en su naturaleza que perdió la imagen de Dios. Fue creado en la belleza de Dios, pero cayó en la depravación de la serpiente. Había caminado en la santidad de Dios, pero se sumergió en la oscuridad y el pecado. Sin embargo, por muy grande y horrible que fuera la caída de Adán, el propósito eterno de Dios para la humanidad no podía anularse.
El apóstol Pablo dijo que Dios “…nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:9-10). El propósito eterno de Dios que se vio por primera vez en Adán se había perdido. Estaba más que perdido. Fue desechado. No volvería a ser visto hasta la aparición de Jesucristo. En Jesucristo, una vez más se hizo manifiesto el propósito eterno de Dios para la humanidad.
Cuando vieron a Jesús, Juan dijo que «… (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14). Sabemos que Jesús estaba lleno de gracia y de verdad, pero Juan continúa diciendo: “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” (Juan 1:16). Aquello de lo que Jesús estaba lleno se da a aquellos que confían en Cristo. El propósito eterno de Dios para la humanidad es que seamos llenos de la misma gracia y verdad de la que Jesús estaba lleno.
Pablo confirma este propósito eterno de Dios, diciendo: “Porque a los que antes conoció (NT. “foreknow”, significa “prever, ver futuro, saber de antemano”), también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Romanos 8:29). Esta afirmación es como la de un arquitecto que en su mente sabe lo que quiere construir, así que toma lo que tiene en mente y lo dibuja en un papel para que todos lo vean. En su mente «sabe de antemano» cuál será el edificio. Luego en el papel lo “predestina” especificando las dimensiones, la forma, los materiales, etc. Antes de que nada fuera creado, Dios sabía cuál sería su pueblo. Serían a imagen de Cristo. Serían los hijos del Dios vivo. No serían pecadores porque “no hay pecado en él” (1 Juan 3:5-6). Cuando Dios lo habló, estaba predestinado a ser así. Éste era su propósito eterno y no podía ser anulado.
El apóstol Pablo escribe a los santos diciendo: Dios “nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor”. (Efesios 1:4). Este versículo es una descripción del propósito eterno de Dios para su pueblo. Pablo se describió a sí mismo como un apóstol de Jesucristo “…en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos”. (Tito 1:1-2). Antes de la fundación del mundo, Dios se prometió a sí mismo un pueblo que sería santo y sin mancha delante de él en amor. Serían llenos de la “vida eterna” de Dios. Esto no significa que todos serán salvos o que nadie será condenado. Significa que aquellos que vivan delante de él serán exactamente lo que él se propuso que fuera su pueblo antes de que el mundo comenzara.
La Escritura no deja dudas sobre qué tipo de personas se presentará Cristo a sí mismo. Serán tal como él lo previó, predestinó y eligió qué serían antes de la fundación del mundo. Todo lo que Cristo vino a realizar fue con ese fin. Él murió en la cruz para librarte del pecado (Romanos 6:6). Él derramó su sangre para limpiaros y santificaros (Hebreos 13:12). Él resucitó para hacerte renacer a una nueva vida (1 Pedro 1:3). Y envió al Espíritu Santo para vestirnos con su gloria (Romanos 8:30). Pablo dijo que Dios hizo todo esto y más “a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.” (Efesios 1:12). La existencia misma de un hijo de Dios trae gloria a Dios. Es imposible que una persona produzca en sí misma lo que Dios ha dicho que será su pueblo. Pero si simplemente crees en este evangelio y confías en Cristo, él realizará esa obra en ti. Después de todo, el evangelio sigue siendo y siempre será “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).
Artículo original publicado en inglés el 24 de Junio de 2017, con el título: God’s eternal purpose (PDF)
NT. Quiero comentar acerca de las diferencias en lenguaje y traducción en el pasaje de Isaías usado al principio de este artículo. Mostraré los dos versículos de Isaías 14:26-27 en ambas versiones de la Biblia y resaltaré algunas palabras para enfatizar.
| 26This is the purpose that is purposed upon the whole earth: and this is the hand that is stretched out upon all the nations. 27For the LORD of hosts hath purposed, and who shall disannul it? and his hand is stretched out, and who shall turn it back? (KJV) |
| 26Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones. 27Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder? (RV1960) |
Las palabras en inglés, “purpose” y su derivada “purposed” literalmente significan “propósito, objetivo, intención”. La palabra “disannul” significa “anular, invalidar, inutilizar, eliminar, revocar, abolir, eliminar”. La KJV utiliza tres veces la palabra “purpose” en estos dos versículos. De ahí viene el énfasis del autor del artículo en utilizar este texto para hablar acerca del propósito de Dios el cuál nadie puede anular o impedir.
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960 y King James Version.

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