33. Ellos murieron en fe

Hay dos cosas más importantes que todo creyente debería saber acerca de Abraham. Primero, “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.” (Romanos 4:3). En segundo lugar, Abraham murió en fe sin recibir la redención prometida que vio a lo lejos (Hebreos 11:13).

Si creemos el testimonio de las Escrituras, sabemos que aunque Abraham fue justificado por la fe, esta justificación no fue lo mismo que la salvación que llega al creyente a través de Jesucristo. Pablo incluye a Abraham cuando dice: “Y TODOS ESTOS, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, NO RECIBIERON LO PROMETIDO; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.” (Hebreos 11:39-40). Aunque justificado por la fe, Abraham fue a la tumba sin ese objeto precioso que conocemos como “salvación”. Él y los otros patriarcas de la antigüedad no conocerían ni recibirían esta gran salvación hasta que nos fuera proporcionada a través de los sufrimientos de Jesucristo. Aquellos que promueven la idea de que aquellos que vivieron, antes de que Jesús viniera y sufriera, recibieron esta salvación durante su vida al mirar hacia adelante a la cruz, han cerrado los ojos a declaraciones simples y claras de la Palabra de Dios. Pablo dijo: “Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo…” (Hebreos 11:13).

¿Por qué es importante saber y comprender esto? Porque tu salvación es mayor de lo que Abraham, David o incluso Moisés jamás pudieron conocer. Jesús dijo: “ Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” (Mateo 11:11). Hubo muchos, como Abraham, que fueron elegidos por Dios porque le creyeron a Dios, pero los redimidos no sólo son elegidos por Dios, sino que en realidad nacen de Dios. La redención ha cambiado la esencia misma de quiénes son. Puede que Dios haya caminado con Abraham, pero Cristo vive dentro de los hijos de Dios, y por el Espíritu Santo, Dios mismo habita en su pueblo.

La fe de Abraham fue algo grandioso. De su fe surgió su obediencia a Dios (Génesis 22:18) y su justa forma de vida (Génesis 18:19). Creer en Dios es lo único que una persona no regenerada puede hacer y que Dios llama justicia. Pablo dijo de aquel que “…no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” (Romanos 4:5). Fue basándose en esta “justicia de la fe” que Dios pudo darle tan grandes promesas a Abraham. Abraham descubrió que aquellos que creen en Dios reciben las grandes promesas que aquellos que no creen en Dios nunca podrán recibir.

Cuando una persona perdida se arrepiente y cree en el evangelio de Cristo, se convierte en alguien como Abraham, que es «justificado por la fe» (Romanos 5:1-2). Pero esta “justificación por la fe” los lleva a una promesa que es mucho más que cualquier cosa que Abraham haya recibido en su vida. Pablo identifica esto como ser “JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE POR SU GRACIA, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:24) y como “estando ya JUSTIFICADOS POR SU SANGRE…” (Romanos 5:9). “Justificación por gracia” describe la obra de la sangre de Cristo que nos libera del pecado y nos hace ser nuevas creaciones. Esto es mucho más de lo que Abraham sabía.

Quizás la mejor descripción de esta “justificación por gracia” se encuentre en el capítulo sexto de Romanos. Pablo dice: “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:6-7). La palabra traducida como “liberado” es la palabra griega dikaioō que significa “hacer justo o inocente”. Esta palabra casi siempre se traduce como «justificado«. Traducido correctamente, este versículo dice: “El que está muerto es justificado del pecado”. Esta es la justificación por gracia. La gracia de Dios clavó a nuestro viejo hombre de pecado en la cruz de Cristo para que nuestro (entero) cuerpo de pecado fuera destruido y ya no seamos siervos del pecado. Esta es la verdad del evangelio. Es una justificación que cambia todo lo que eres. Esta justificación por gracia te libera del pecado (Romanos 6:18) y te hace justo (Romanos 5:19)

La redención es más que simplemente CREER EN DIOS. La redención es el cumplimiento de la salvación prometida que llega a ti mediante la fe en Cristo Jesús. La enseñanza de que cuando creemos en Jesús, Dios automáticamente nos ve como inocentes, justos, perfectos y santos es simplemente filosofía religiosa sin un verdadero fundamento bíblico. Cuando una persona cree en Dios, Dios la ve como… una persona que cree en Dios. Le han ofrecido a Dios “la justicia de la fe” y Dios responde dándoles esta salvación completa que fue comprada por la sangre derramada de Jesucristo. Esta salvación lo cambia todo. En él nuestro viejo hombre es crucificado, nuestro pecado destruido y lavado por la sangre de Cristo, nacemos de Dios y caminamos sobre la tierra como hijos de Dios. Abraham vio estas cosas desde lejos, pero nosotros las recibimos en Cristo Jesús. No fue hasta que Cristo resucitó de entre los muertos que Abraham lo recibió también (Hebreos 12:23).

Artículo original publicado en inglés el 14 de Julio de 2017, con el título: They died in faith (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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