37. Corriendo con las gallinas

“Nunca volarás con las águilas mientras corras con las gallinas”. A veces les hablaba de esto a mis hijos en relación con sus elecciones de amigos. Imagínese la vida lamentable de un águila encerrada en el gallinero. Lo que puede ser un lugar de seguridad y provisión para un pollo, sería un lugar de esclavitud y muerte para el águila. Un águila no está hecha para ese tipo de vida. ¡Se supone que un águila vuela por los cielos! Lo que funciona para el pollo nunca funcionará para el águila.

En muchas ocasiones he oído decir que necesitamos un ministerio “con los pies en la tierra”. A esto se le suele llamar vida cristiana práctica. Por lo general, implica principios religiosos según los cuales vivir y un sinfín de métodos de “cómo hacer” para obtener la victoria sobre trampas tras trampas de este mundo actual. Si bien es cierto que se pueden encontrar verdades en esa enseñanza, a veces me pregunto si al oyente realmente lo que se le está enseñando es cómo “sobrevivir en el gallinero”.

Un hijo de Dios es un ser espiritual que habita en un reino espiritual. Mientras permanecen en Cristo, abundan en “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17), pero si buscan caminar según los débiles y pobres rudimentos de este mundo (Gálatas 4:9), se marchitan y mueren. El apóstol Pablo quedó impactado por el andar de los creyentes profesantes en Corinto. Les preguntó: “…¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Corintios 3:3). El pecado, las contiendas, las luchas, junto con los rituales, las obras y los métodos religiosos, son la forma en que caminan los hombres carnales. Los redimidos simplemente participan de Cristo día tras día y prosperan en la bondad del Señor.

Confieso que soy un predicador sin muchas respuestas. Si alguien viene a mí queriendo recibir principios o métodos sobre cómo vencer un pecado o a Satanás, le digo que no conozco ninguno de esos principios o métodos. Verás, cuando vine a Jesucristo yo era una persona inmunda, llena de ira y lujuria, pero nunca aprendí a lidiar con esas cosas porque Jesús simplemente me lo quitó todo. Esto es lo que Él vino a hacer. Él es «el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.» (Juan 1:29).

Sé que esto suena demasiado simplista para muchas personas, pero, una vez más, el evangelio de Cristo es un mensaje simple. Pablo nos advirtió de que nuestros “…sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad (ver NT al final) a Cristo.” (2 Corintios 11:3). ¿Es demasiado simplista decir que la sangre de Jesucristo “nos limpia de todo pecado”? (1 Juan 1:7). El apóstol Juan dijo que sí. Si esto es cierto, entonces ¿por qué la iglesia dedica tanto esfuerzo a tratar de enseñar a las personas cómo controlar o vencer el pecado que hay dentro de ellas? Debe ser que nunca han encontrado esa verdad que limpia su corazón de todo. Debido a esto, una enorme cantidad del ministerio se construye en torno al intento de enseñar a las personas cómo tomar ventaja en una lucha con algo por lo que Cristo murió para simplemente quitarlo. Algo anda muy mal con esa imagen.

Tu guerra espiritual NO es para tu propia victoria sobre el pecado y Satanás. Esa batalla se ganó en la cruz. Luchamos contra principados y potestades (Efesios 6:10-17) mientras buscamos llevar a Cristo a aquellos que todavía habitan en tinieblas. El evangelio de Cristo no enseña a nadie cómo vencer el pecado o a Satanás para poder servir a Dios. Más bien habla de un Salvador que destruyó tanto al diablo como al pecado en su cruz (Hebreos 2:14, Romanos 6:6). El evangelio tampoco nos dice cómo vencer el poder de las tinieblas para que podamos tener un caminar victorioso. Dice que Dios “…nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). Nosotros, como hijos de Dios, no habitamos en el dominio de Satanás. Somos levantados por el Espíritu de Dios para sentarnos en “lugares celestiales con Cristo Jesús” (Efesios 2:6). Habitando en estos lugares celestiales “…reinamos en vida por uno solo, Jesucristo” (Romanos 5:17). No busques a alguien que te enseñe cómo sobrevivir en el “gallinero” de luchar contra el pecado, Satanás y los poderes de las tinieblas. En lugar de eso, busca en Dios la verdad de Cristo que te hará “levantar alas como un águila” (Isaías 40:31).

Artículo original publicado en inglés el 14 de Septiembre de 2017, con el título: Running with the chickens (PDF)

NT. Quiero comentar acerca de las diferencias en lenguaje y traducción en el pasaje 2 Corintios 11:3. Mostraré en el texto dos versiones de la Biblia y resaltaré algunas palabras para enfatizar. 

But I fear, lest by any means, as the serpent beguiled Eve through his subtilty, so your minds should be corrupted from the simplicity that is in Christ. (KJV) 
Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. (RV1960)

En la versión en Inglés (KJV) aparece “the simplicity that is in Christ”, lo que literalmente se traduce cómo “la sencillez que hay en Cristo”. La palabra “simplicity” viene del griego “haplotes” que significa, unidad, (subjetivamente) sinceridad (sin disimulo ni egoísmo), o (objetivamente) generosidad (copioso otorgamiento): generosidad, liberalidad, sencillez, unidad. Es usada 8 veces en el Nuevo Testamento, se utiliza cómo “liberalidad” en Romanos 12:8, 2 Corintios 9:11, 13, cómo “sencillez” en 2 Corintios 1:12, 11:3, Efesios 6:5, cómo “sincero” en Colosenses 3:22, y cómo “sinceridad” en 2 Corintios 8:2. Lo que no aparece en el griego es una palabra que pueda traducirse cómo “fidelidad” cómo aparece en este versículo. En este sentido la traducción al Inglés es más directa y clara, siendo la traducción al Español clara y relevante, pero cambia un poco el sentido de lo que quiere expresar el apóstol Pablo. Lo que Pablo estaba transmitiendo era su preocupación de que con astucia o engaños las mentes y pensamientos de los creyentes puedan ser corrompidas, apartadas o extraviadas, de la sencillez que hay en Cristo.

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960 y King James Version.

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