
El evangelio de Cristo es un mensaje absoluto. Es el evangelio eterno (Apocalipsis 14:6), lo que significa que no cambia de generación en generación. Es el registro de quién es Cristo, su propósito al venir al mundo y cómo cumplió su misión. Las Escrituras contienen diferentes términos que son sinónimos de “el evangelio de Cristo”. Varios de estos términos se enumeran a continuación.
La Fe de Cristo – La Fe – La fe de Cristo no tiene nada que ver con cuánta fe poseía Jesús o con cuánta fe Jesús de alguna manera tenía por nosotros. La fe de Cristo es lo mismo que el evangelio de Cristo. El apóstol Pablo escribió: “…hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por LA FE DE CRISTO…” (Gálatas 2:16). Creemos que Jesús es el Cristo para que el poder del evangelio de Cristo nos libre del pecado y nos haga justos (Romanos 5:19), es decir, justificarnos. Judas nos exhortó a “…contender ardientemente por LA FE que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1:3). No se conforme con nada que no sea el evangelio de Cristo que fue revelado a través de los profetas y apóstoles y registrado en las Escrituras.
Nuestra Fe – Esta no es nuestra capacidad de creer o incluso cuán fuertemente podemos creer. “Nuestra Fe” es lo que creemos, por lo tanto si “nuestra fe” es el evangelio de Cristo, es la victoria que vence al mundo. El apóstol Juan escribió “…y esta es la victoria que ha vencido al mundo, NUESTRA FE” (1 Juan 5:4). En el siguiente versículo Juan escribió: “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?” Los que creen en el evangelio de Cristo vencen al mundo.
El Testimonio de Jesucristo – La Palabra de Nuestro Testimonio – El apóstol Juan escribió: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de LA PALABRA DEL TESTIMONIO de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.” (Apocalipsis 12:11). La “palabra del testimonio” es el evangelio que predicaron. Es el arma que usaron para vencer al dragón (Satanás). Aun así, “la palabra de nuestro testimonio” debe ser “el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 1:9). Es el evangelio que Jesús nos dijo que proclamáramos al mundo entero. Vivimos en una hora en la que muchos se identifican como “profetas” de Dios, pero no conocen ni llevan la verdad del evangelio de Cristo. Estos no pueden ser “profetas” de Dios porque, como registró Juan, “…el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.” (Apocalipsis 19:10). El “Espíritu de Cristo” en los profetas de la antigüedad, que “anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían” (1 Pedro 1:11), ahora obra en los profetas para testificar que Jesús es el Cristo.
La Verdad – Palabra de Verdad – Fue Jesús quien dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). La ecuación (2 + 2 = 4) es cierta, pero no te hará libre. “La verdad” de la que habló Jesús no es simplemente “una verdad” o una de muchas “verdades”. Puedes descubrir innumerables “verdades” en esta vida, pero éstas no califican como “la verdad”. “La verdad” no es un conocimiento sobre uno mismo. Tampoco es algo que se encuentre a través del estudio religioso continuo. Puedes citar las Escrituras en cada frase que pronuncias y aún así no saber “la verdad”. Pablo habló de aquellos que “siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.” (2 Timoteo 3:7). “La Verdad” de la que habló Jesús es la verdad sobre sí mismo. Los apóstoles lo llamaron “…la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación…” (Efesios 1:13). Según Jesús, quienes conocen “la verdad” quedan libres del pecado (Juan 8:32-37).
La Doctrina de Cristo – La doctrina de Cristo no son sólo las cosas que Jesús enseñó. Es la verdad acerca de Cristo; quien es él; por qué vino; lo que logró; y cómo lo recibimos por fe. El apóstol Juan dijo: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!” (2 Juan 1:9-10).
El evangelio de Cristo nos dice quién es Cristo:
Él es “el Verbo” que “era con Dios y era Dios” (Juan 1:1).
Él es aquel por quien “todas las cosas fueron hechas” (Juan 1:3).
Él es «antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten» (Colosenses 1:17).
Él estaba “en forma de Dios”, pero…
Él “…tomó forma de siervo” (Filipenses 2:6-7) y vino “en semejanza de carne de pecado” (Romanos 8:3).
El evangelio de Cristo nos dice por qué vino Cristo:
Vino a “herir la cabeza de la serpiente” (Génesis 3:15) y “deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).
Él vino a “…poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable…” (Daniel 9:24).
Vino para «quitar el pecado del mundo» (Juan 1:29).
El evangelio de Cristo nos cuenta cómo Cristo cumplió su misión:
Él «por el sacrificio de sí mismo quitó de en medio el pecado» (Hebreos 9:26).
Él “santificó al pueblo mediante su propia sangre” (Hebreos 13:12).
Él “crucificó a nuestro viejo hombre y destruyó el cuerpo del pecado” (Romanos 6:6).
Él, “destruyó por medio de la muerte… al diablo” (Hebreos 2:14).
El evangelio de Cristo nos dice:
¡JESÚS ES EL CRISTO! (Mateo 16:16).
Artículo original publicado en inglés el 10 de Diciembre de 2017, con el título: The Gospel of Christ (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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