
Estaba hablando con un empresario acerca del evangelio de Cristo. Cuando mencioné el Espíritu de Dios, me dijo: “Recibí el bautismo del Espíritu Santo en mi iglesia, pero en realidad no fue gran cosa”. Como si ignorara su declaración, comencé a hablar de la gloria de lo que sucede cuando Jesucristo bautiza a una persona con el Espíritu de Dios. Hice referencias tanto a las Escrituras como a experiencias personales. Después de unos minutos, el hombre me miró y dijo: “No recibí el bautismo del Espíritu de Dios, ¿verdad?”. “Eso ya lo sabía”, le dije, “pero es necesario que usted lo reconozca por sí mismo”.
Creo y predico el bautismo del Espíritu Santo, posterior a la salvación, y evidenciado por el hablar en otras lenguas según el Espíritu de Dios nos dé palabra. Quiero que esto se sepa en caso de que alguien piense que estoy en contra del Espíritu o del hablar en lenguas. Sin embargo, mucho de lo que veo hoy en los movimientos pentecostales y carismáticos está muy lejos de la realidad de una verdadera manifestación del Espíritu de Dios. Lo llamo “la trampa del lenguaje de la oración”.
Yo era muy joven cuando escuché por primera vez la “extraña” exhortación a que todos los santos comenzaran a orar juntos en lenguas. Digo “extraña” porque nunca antes habíamos oído hablar de esto. El hablar u orar en lenguas no era algo que el creyente iniciaba. Cuando los hijos de Dios llenos del Espíritu comenzaban a orar o adorar a Dios en su lengua materna, a veces eran “arrebatados” en el Espíritu, y el Espíritu de Dios comenzaba a darles la posibilidad de hablar en lenguas. A esto lo llamaban “orar a través de”. Cuando el Espíritu de Dios descendía sobre ellos, algunos podían resistirse a hablar en lenguas, pero nadie podía iniciarlo porque sólo podían hablar como el Espíritu de Dios les daba que hablaran (Hechos 2:4). Simplemente se rendían al Espíritu Santo que ya había descendido sobre ellos. A veces, el Espíritu de Dios descendía sobre individuos y comenzaba a interceder a través de ellos, a veces en su idioma natal y a veces en lenguas (Romanos 8:26). No se trataba de una forma seca en la que simplemente comenzaban a hablar palabras en lenguas, sino que era una visitación del Espíritu de Dios. En esos tiempos, los santos eran verdaderamente edificados por el Espíritu de Dios (1 Corintios 14:4; Judas 1:20). Por eso, la exhortación a hablar en lenguas a voluntad era algo muy “extraño” de escuchar. Aun así, muchos pensaban: “¿Qué daño podría traer?”
Empezamos a oír hablar de otros que decían que podían enseñarnos a hablar en lenguas. Multitudes acudían a estos maestros y, en efecto, “hablaban en lenguas”, pero algo faltaba. Había desaparecido la visitación del Espíritu de Dios. Mientras que antes el hablar en lenguas sólo se producía cuando la presencia de Dios se movía sobre el adorador, se hizo común oír a personas espiritualmente secas y frías encender y apagar sus “lenguas” como si fueran un interruptor de luz. Sí, muchos hablaban en lenguas, pero ¿dónde estaba la presencia de Dios Todopoderoso? La realidad había sido cambiada por algo mucho menor. Es como tener un billete de tres dólares. Puede despertar la curiosidad de algunos, pero no tiene ningún valor.
Muchas veces a lo largo de los años, he visto a personas venir a orar por la salvación o liberación del pecado. Sin embargo, cuando uno comienza a orar con ellos, inmediatamente comienzan a hablar en su “lenguaje de oración”. Nunca hacen la conexión de que Dios y el pecado no cohabitan el mismo Templo. Sus “lenguas” están tan lejos de ser de Dios como lo está su pecado. Pueden saber que algo está muy mal en relación con su caminar con Dios, pero su “lenguaje de oración” les da una falsa seguridad de espiritualidad. Esta “seguridad” es la mayor garantía que tiene Satanás para evitar que esta persona conozca la realidad y la libertad que están en Cristo Jesús. Hasta que pierdan esa falsa “seguridad”, nunca encontrarán la respuesta que buscan. Temo que esto sea el caso de muchas, muchas almas.
Hoy en día, muchos ministros están enseñando a la gente a recibir el bautismo del Espíritu Santo diciendo palabras que escuchan en su mente. Estos ministros afirman ser diferentes de aquellos ministros que una vez le dieron a la gente palabras que decir para poder hablar en lenguas, pero no son diferentes en absoluto. Están dando a la gente una falsa seguridad de espiritualidad cuya única evidencia es que pueden hablar en lenguas a su voluntad. Multitudes que están atadas por el pecado, Satanás y otros poderes demoníacos creen que son salvas, llenas del Espíritu y que poseen “dones espirituales”, porque tienen un “lenguaje de oración”. Me duele reconocer que nadie ama el sonido de sus lenguas más que el mismo Satanás.
Tu lengua materna es tu lengua de oración. Ese es el idioma que Dios quiere oír de ti. Hay cosas que debes decirle a Dios que deben salir de tu corazón en palabras que entiendas. ¡El Espíritu de Dios no se arrepentirá por ti! Tampoco expresará al Padre tu hambre y sed de cosas celestiales. Debes hacer esto en un idioma que entiendas. Es una triste verdad que un “lenguaje de oración” ha eliminado en muchos casos las verdaderas oraciones de los santos.
El bautismo del Espíritu de Dios es real, y su evidencia es hablar en otras lenguas. Por otro lado, hablar en lenguas sin el Espíritu y la presencia de Dios sobre ti… no tiene valor. No busques las lenguas, sino busca la verdadera llenura y manifestación del Espíritu de Dios. Cuando el Espíritu de Dios venga a ti, te dará la capacidad de hablar según su voluntad. Aprecio los momentos en que el Espíritu de Dios cae sobre sus santos hasta que ya no pueden hablar en su lengua materna, pero detesto los “metales que retumban y los símbolos que retiñen” (1 Corintios 13:1) de las reuniones de oración en lenguas de nuestros días. Ignora a quienes buscan hacerte hablar en lenguas a su voluntad. ¡Mantente alejado de la trampa del “lenguaje de oración”!
Artículo original publicado en inglés el 21 de Mayo de 2019, con el título: The Prayer Language Trap (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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