
Hace muchos años, había una mujer en la iglesia que tenía dos hijos. Estos hijos eran “ángeles” a los ojos de su madre, pero se encaminaban hacia una vida de problemas. Un día, mi padre advirtió a la madre sobre el rumbo que estaban tomando estos hijos y le dijo: “Tienes que disciplinar a esos muchachos antes de que sea demasiado tarde”. Ella respondió que los amaba demasiado como para hacer algo así. “No los estás amando”, le dijo mi padre, “¡los estás enviando a la cárcel!”. Unos años más tarde, sus dos hijos fueron enviados a prisión por crímenes que su madre “los amaba demasiado” como para verlos.
¿Cómo llegó la iglesia a pensar que es una “revelación” espiritual creer que Dios no nos ve como realmente somos? Por un lado, le decimos rotundamente al mundo que nada está oculto a la vista de Dios, “…antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” (Hebreos 4:13). Luego nos damos vuelta y les decimos a los miembros de la iglesia que Dios no puede ver su pecado porque cuando los mira solo ve la justicia de Cristo. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es cierta? ¿Es Dios ciego a ciertas cosas? ¿O ve todas las cosas como realmente son?
Nada, ni siquiera la sangre de Jesucristo, impide que Dios lo vea. Si has recibido la justicia que Cristo trae a los redimidos, Dios la ve. ¡Pero también lo ve todo el mundo! Llena tu corazón, tu naturaleza y tu vida. Si la justicia está presente en ti, es imposible ocultarla. Por otro lado, si la iniquidad está presente en ti, Dios la ve, aunque la ocultes a todo el mundo en el planeta. Nada en un creyente o en un incrédulo queda oculto a la vista de Dios.
En realidad, es una gran seguridad para cualquier persona que busca caminar con Dios saber que nada está oculto a su vista. Él conoce los pensamientos y secretos de tu corazón, por lo tanto, sabe exactamente lo que necesitas. Si estás perdido, Él lo sabe. Si eres su hijo, ¡Él lo sabe! Si eres un impostor, ¡Él lo ve! Si tienes un pecado secreto, no es secreto para Él. Si tu corazón está lleno de justicia, Él lo ve. Si está lleno de oscuridad, Él también lo ve. Incluso las cosas sobre ti a las que cierras los ojos, Él las ve claramente. Nada está oculto a su vista. Esto no es algo malo. Es algo maravilloso. Debido a que Dios siempre ve las cosas con claridad, Él entiende claramente de qué tenemos necesidad.
Dios dio a su Hijo para que muriera en la cruz porque vio claramente el pecado que nos estaba destruyendo a todos. El pecado en el corazón es un gran “cáncer espiritual” que condena y destruye a aquel en quien se encuentra. Si Dios hubiera cerrado los ojos a nuestra condición, todos habríamos perecido en nuestra iniquidad. Dios vio nuestra terrible situación y proveyó el remedio perfecto “para quitar nuestros pecados” (1 Juan 3:5). Este remedio es la sangre de Jesucristo que fue derramada para “limpiarnos de todo pecado” (1 Juan 1:7). Esta es la respuesta completa y única de Dios para quitar el pecado del corazón humano.
Es una imprudencia que alguien crea o desee que Dios vea algo menos que su condición plena y real. La Biblia dice: “…la benignidad (bondad) de Dios nos guía al arrepentimiento” (Romanos 2:4). ¿Cómo puede Dios guiarte al arrepentimiento si se niega a ver tus faltas?
La verdad es que Dios no es “un padre tan cegado por el amor” que no ve con claridad todo lo que obra en el corazón de cualquier persona. Si el contenido de tu corazón te condena, en lugar de aferrarte a una falacia que te dice que Dios no ve tu pecado, acércate a Aquel que sí ve y pídele que te muestre el poder purificador de la sangre de Cristo. ¿No puedes ver que Dios siempre ve… y está buscando salvar tu alma de la destrucción?
Artículo original publicado en inglés el 12 de Septiembre de 2019, con el título: How Does God See You? (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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