
En Isaías 42:1-9, Dios dio una maravillosa y asombrosa profecía de Cristo, a quien llamó “mi siervo”. Dios prometió que sostendría la mano de su “siervo” y lo daría “… por pacto al pueblo, por luz de las naciones” (Isaías 42:6). Su misión entre nosotros sería “…para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas” (Isaías 42:7). Fue tan importante que comprendiéramos la certeza de esta promesa, que Dios declaró: “No se cansará1 ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia…” (Isaías 42:4).
Este no es el único pasaje donde Dios dio absoluta seguridad de que Cristo no fallaría en lo que fue enviado a hacer. Cuando el apóstol Juan escribe: “Y aquel Verbo2 fue hecho carne, y habitó entre nosotros…” (Juan 1:14), seguramente estaba pensando en la profecía de Isaías donde Dios dijo: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” (Isaías 55:11).
En esta gran profecía acerca de Cristo, Dios recuerda al pueblo que muchas de las cosas que había hablado ya se habían cumplido. Quiere que sepan que sus palabras sobre lo que Cristo lograría son igualmente seguras y firmes. Dijo: “He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.” (Isaías 42:9). Casi nadie creería las cosas que Dios habló acerca de Cristo, ¡pero ciertamente se cumplirían!
La profecía más clara y completa sobre lo que Cristo lograría cuando viniera fue pronunciada personalmente a Daniel por el ángel Gabriel (Daniel 9:24-25). Esta profecía señaló el año en que Cristo aparecería en su ministerio y el año en que sería sacrificado en la cruz. También describe seis cosas que se cumplirían en el ministerio de Cristo. Estas están enumeradas por el profeta Daniel: “…para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.” (Daniel 9:24). Estas cosas debían cumplirse dentro de los siete años desde que Cristo apareció, o habría fallado en lo que fue enviado a hacer. Pero recuerda, Dios dijo, “¡no fracasará!”.
“Terminar la prevaricación (transgresión)” La Ley de Moisés fue añadida a Israel a causa de su transgresión (Gálatas 3:19) contra Dios cuando rechazaron su voz en el desierto. La Escritura dice que fue “impuesta hasta el tiempo de reformar las cosas” (Hebreos 9:10). Solo cuando llegara su Mesías, esta esclavitud bajo la Ley sería quitada. Cuando llegó este “tiempo de reformar”, Jesucristo redimió a Israel (Gálatas 4:4-5) de la Ley y de su maldición, tomando Él mismo la maldición. (Gálatas 3:13). ¡Finalmente, el juicio de su transgresión original fue terminado!
“Expiar la iniquidad” (N.T. En la KJV aparece cómo “Make reconciliation for iniquity”, que traducido es “Hacer la reconciliación por la iniquidad”). Casi universalmente, quienes profesan fe en Jesucristo creen que Él no falló en lograr esto. Cuando se ofreció a sí mismo como un sacrificio sin pecado en la cruz, hizo todo lo necesario para reconciliarnos a todos con Dios.
“Ungir al Santo de los santos” Esto se cumplió cuando “descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.” (Lucas 3:22). Más tarde, Jesús confirmó esto al leer del libro de Isaías en la sinagoga, diciendo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor… Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (Isaías 61:1-2, Lucas 4:18-21).
“Poner fin al pecado” Aquí es donde muchos creyentes profesantes tropiezan. Podemos creer que Cristo hizo reconciliación por la iniquidad, pero rechazamos que haya puesto fin al pecado. Esto contradice nuestras experiencias y nuestras doctrinas más apreciadas. Sin embargo, esto es exactamente lo que Cristo logró en la cruz. Juan nos recuerda: “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca…” (1 Juan 3:5-6). Si Cristo no puso fin al pecado en aquellos que reconcilió con Dios, entonces habría fallado en lograr lo que fue enviado a hacer.
“Traer la justicia perdurable (eterna)” Un hijo de Dios no es un recipiente vacío. Ha sido lavado de todo pecado, pero también está lleno con la justicia de Dios. Esta justicia fluye a través de cada parte de su ser. ¡Es, en verdad, “justicia perdurable”, y es “una ciudad asentada sobre un monte” que no puede ser escondida!
“Sellar la visión y la profecía” Las palabras usadas para “sellar” son las mismas palabras hebreas usadas para “poner fin” al pecado. Antes de que su ministerio en la tierra se completara, Cristo tendría que cumplir cada visión y profecía de redención y reconciliación antes de poder decir “Consumado es”. Si no lo hubiera hecho, habría fallado. Jesús reconoció esto mientras colgaba en la cruz. He aquí el registro que la Escritura da de los últimos momentos antes de su muerte: “Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Tengo sed. Y …Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:28-30). En ese momento, Jesús sabía que todo lo que fue enviado a hacer se había cumplido.
¡El trabajo de tu salvación está consumado! Si estás esperando que se logre en el futuro, estás mirando en la dirección equivocada. Jesucristo puso fin al pecado, hizo reconciliación por la iniquidad y trajo la justicia perdurable. Todos los que creen el informe reciben todo lo que Cristo logró. ¡Puedes ser libre, porque Él no falló! ¡Puedes ser libre del pecado! ¡Libre de Satanás! ¡Libre de toda esclavitud! La única razón por la que no puedes ser libre es si no crees en la verdad de lo que Cristo fue enviado a hacer. Los que creen que Jesús falló en lograr estas cosas en la cruz continuarán en la lucha eterna contra el pecado, pero tú puedes ser libre si crees “el testimonio que Dios ha dado de su Hijo” Jesucristo. (1 Juan 5:10). ¡Él no falló!
1 En la KJV aparece cómo “He shall not fail nor be discouraged”, cuya traducción directa es “Él no fallará ni se desanimará”.
2 En la KJV aparece cómo “Word”, cuya traducción directa es “Palabra”, para referirse al Cristo que fue hecho carne. En la versión RV1960 se utiliza la palabra “Verbo”.
Artículo original publicado en inglés el 1ro de Octubre de 2019, con el título: He Did Not Fail! (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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