
Hay muchas enseñanzas religiosas que las personas creen verdaderas, pero aquí hay una verdad evidente por sí misma. No es posible que alguien que diga “No puedes ser libre del pecado” sea cierto, porque Jesús dijo: “la verdad os hará libres”. Por lo tanto, todos los que nieguen la “libertad del pecado” también están considerando a Jesús un mentiroso.
Jesús pronunció las palabras: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” a algunos judíos “que habían creído en él.” (Juan 8:31-32). Al escuchar esta declaración, negaron que hubiera necesidad de ser “hechos libres” porque nunca habían sido esclavos de nadie. Exigieron que Jesús les explicara lo que quiso decir con “Seréis hechos libres.” Su respuesta convirtió a estos “creyentes” en una multitud de personas listas para matarlo (Juan 8:37).
Jesús les dijo que todo el que comete pecado lo hace porque es esclavo del pecado (Juan 8:34). ¿Puedes imaginar el efecto que esta declaración tuvo sobre estos judíos, quienes siempre habían escuchado que eran el pueblo especial de Dios? Ellos se consideraban superiores a todos los demás, pero en su mente, las palabras de Jesús los incluyeron en el grupo más bajo posible. ¡Él les dijo que eran esclavos!
Jesús entonces utiliza una ilustración para enfatizar su punto. Compara a un pecador religioso con un esclavo asignado a trabajar en una gran casa. Pueden estar en la casa, pero la casa no es su hogar. Cuando termina el trabajo del esclavo, debe salir. Solo los hijos del dueño viven en la casa. ¡Siempre llega la hora en que el esclavo es echado fuera de la casa! Unos versículos antes, Jesús les había dicho a las personas: “…si no creéis que yo soy (el Cristo), en vuestros pecados moriréis.” (Juan 8:24). Mientras siguieran siendo pecadores, eran esclavos; y mientras se negaran a creer la verdad, seguirían siendo pecadores.
Después de despojarlos de toda su supuesta espiritualidad, Jesús les ofrece esperanza… si estuvieran dispuestos a recibirla. Él dijo: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:36). Esta simple declaración encarna “la verdad”. Su propósito al venir al mundo siempre ha sido “…salvar a su pueblo de sus pecados.” (Mateo 1:21). Jesús es “el Mesías Príncipe” que vino “…para poner fin al pecado, y para expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable.” (Daniel 9:24). Esta era su gran esperanza, pero estaban ciegos a ella. Rechazaron a Jesús como el Cristo y murieron en sus pecados, tal como Él les había dicho que sucedería. La mayoría murió como esclavos, sin creer “la verdad” que los habría hecho libres.
¿Cómo es la iglesia moderna diferente del pueblo judío en los días del ministerio de Jesús? Al igual que aquellos a quienes Jesús habló, muchos profesan “creer en él”, pero se niegan a creer sus palabras. De hecho, al igual que aquellos judíos, se enfurecen ante las palabras: “Todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado”, y aún más ante las palabras: “Si ustedes escuchan mis palabras, conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.”
Puede ser reconfortante escuchar a un predicador decir: “Soy un pecador igual que tú” o “Todos somos pecadores y siempre lo seremos mientras vivamos”. Incluso puedes sentir consuelo cuando otros te dicen que no te preocupes por el pecado en tu corazón porque “todos luchamos con el pecado”. Pero si algo de esto fuera verdad, ¿por qué dijo Jesús: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”? (Juan 8:36). No te aferres a una creencia solo porque te consuela. El apóstol Pablo advirtió acerca de aquellos que “creerán en la mentira” y “serán condenados” (2 Tesalonicenses 2:11-12). Considera la difícil situación de aquellos de quienes Dios habló en el siguiente pasaje.
“Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?” (Jeremías 5:30-31).
Artículo original publicado en inglés el 19 de Diciembre de 2019, con el título: A Self-Evident Truth (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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