99. Términos de justificación

Cuando Dios envió un ángel a Gedeón y lo llamó un «hombre valiente«, era verdad. Gedeón aún no lo sabía, pero seguía siendo cierto. Cuando Dios, quien “…llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17), le dijo a Abraham, quien no tenía hijos, “te he puesto por padre de muchedumbre de gentes” (Génesis 17:5), era verdad. Ya había hecho a Abraham ser algo de lo cual otros simplemente aún no eran conscientes. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que el mundo entero viera las muchas naciones de las cuales Abraham es padre.

Gran parte de la iglesia considera la «justificación» como Dios declarando a una persona algo diferente de lo que realmente es. Se nos dice que Él declara inocente al culpable, justo al pecador y perfecto al impío. Tales enseñanzas son absolutamente falsas. De hecho, tales enseñanzas hacen que Dios parezca un mentiroso. Si Dios dice que una persona es justa, puedes estar seguro de que, de hecho, es justa.

Hay cuatro formas en las que la justificación se describe en el evangelio. Estos términos pueden entrelazarse y solaparse entre sí, pero también son distintos en su definición y efecto. Veamos brevemente cada uno de ellos para comprender su papel en nuestra gran salvación. Primero, consideremos las siguientes definiciones.

Justo (recto) = equitativo (correcto) en carácter o acción

Justificar = hacer (mostrar que es, o hacer que sea) justo (recto)

Justificados por la fe: Este término es utilizado por los apóstoles para mostrar que Dios considera el acto de creer en Él como algo más grande que las obras religiosas. El apóstol Pablo usó el hecho de que Abraham «…creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.» (Génesis 15:6), como precedente espiritual para mostrar que una persona puede ser recibida por Dios sin pasar por la Ley. Otros se acercaron con sacrificios, observancia de los mandamientos, ritualismo y diversas obras religiosas, pero fueron rechazados por Dios. Pablo nos deja saber que cuando una persona cree en Dios, «…su fe le es contada por justicia» (Romanos 4:5). La fe de Abraham fue el «acto de justicia» que Dios estaba buscando. Sin embargo, por grande que fuera, es importante recordar que la «justificación por la fe» de Abraham no es equivalente a la salvación que recibimos a través de la fe en Jesucristo.

Justificados por Su sangre: Al igual que Abraham, también nosotros venimos a Dios por fe, pero el apóstol Pablo nos dice que hay una gran diferencia entre nosotros y Abraham. Él dice que “estando ya justificados en su sangre…” (Romanos 5:9). Aunque Abraham fue «justificado por la fe», murió en fe sin recibir la redención que Dios proporcionó para nosotros a través de Cristo Jesús. (Hebreos 11:13, 39-40). Nuestra mayor justificación requirió la muerte del propio Hijo de Dios. La sangre de Cristo fue derramada para cambiar la esencia de lo que éramos. Es el agente de nuestra liberación del pecado, Satanás y la Ley, y la causa de nuestra santificación. Todo esto es parte de la redención que Cristo proporcionó para que fuéramos librados del pecado y “constituidos justos” (Romanos 5:19). A través del poder de la sangre de Jesús, nosotros, que éramos pecadores, ahora somos liberados, transformados y hechos “justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21). ¡Hemos sido justificados por Su sangre!

Justificados por Su gracia: El apóstol Pablo describe la salvación primero como “siendo justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Romanos 3:24). Debido a que esto es “mediante la redención que es en Cristo Jesús”, se separa de la justificación que conoció Abraham. Esto describe la obra completa de Cristo que nos hace ser nuevas criaturas y nos restaura a Dios. Pablo incluso nos dice que “…el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador” (Tito 3:5-6) es en realidad parte de ser “justificados por su gracia” (Tito 3:7). ¡La justificación por gracia describe la obra completa y total de nuestra salvación!

Justificados por la fe de Cristo: Pablo escribió que “…el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo…” (Gálatas 2:16). “La fe de Cristo” es sinónimo de “el evangelio de Cristo”. En ella se engloba quién es Cristo, lo que Cristo vino a hacer, y cómo Cristo lo logró todo en la cruz. Solo a través de creer en el evangelio de Cristo recibimos esta gloriosa salvación. Esto se resume en las palabras de Jesús: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32). Nuestra libertad del pecado y nuestra santificación (Romanos 6:22), así como recibir un nuevo corazón, una nueva mente y un nuevo espíritu, son parte de lo que significa ser ¡“justificados por la fe de Cristo”!

Artículo original publicado en inglés el 3 de Enero de 2020, con el título: Terms of Justification (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión