
¿Qué tiene de dulce la amargura que hace que las personas se aferren a ella como si fuera su posesión más preciada? No hace nada por la persona en la que habita, excepto mantenerla en dolor por las heridas del pasado. Lo mismo ocurre con otras ataduras similares del alma, como la envidia, los celos y el odio. Estas destruyen a una persona desde adentro y solo ofrecen miseria y soledad a cambio. Se ha dicho que la amargura es como beber veneno y esperar que muera otra persona. Esto es muy cierto, pero la amargura también es contagiosa y a menudo infecta y destruye a quienes rodean a la persona en la que habita. Aun así, la mayoría de las personas se aferran a ella, aunque les cueste la felicidad, la familia, los amigos e incluso su propia alma.
En las Escrituras, la amargura se incluye entre las cosas que “contristan al Espíritu Santo de Dios” (Efesios 4:30), como la ira, el enojo y la maledicencia (Efesios 4:31). Si el Espíritu de Dios es contristado por una persona, Él se apartará de ella, y esa persona se encontrará sentada en tinieblas. La amargura es difícil de ocultar, y cuando se menciona el objeto de esa amargura, apenas se puede contener. El apóstol Pablo habló de aquellos “cuya boca está llena de maldición y amargura” (Romanos 3:13-14).
La mayoría de las personas pueden señalar una razón para justificar su amargura, envidia u odio hacia otra persona. Generalmente, se basa en algo que alguien ha dicho o hecho. A veces, estas razones tienen fundamento, y otras veces son simplemente absurdas; en realidad, no hace ninguna diferencia. La persona amargada casi siempre siente que tiene el “derecho” de estar amargada. Tal vez lo tenga, pero se aferra a un “derecho” que la está destruyendo.
Durante años le he dicho a las personas: “Puede que tengas derecho a estar amargado, pero también tienes derecho a tener paz con Dios. Solo debes saber que no puedes tener ambos.” La Biblia dice que el reino de Dios es “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Si has nacido del Espíritu de Dios, tienes el privilegio completo de caminar en esa justicia, paz y gozo todos los días de tu vida. Pero si lo haces, tendrás que renunciar a tu derecho a la amargura, la envidia, la contienda y el odio. Tales cosas no tienen lugar en “el reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). Debes saber que, como hijo de Dios, no tienes derecho a aferrarte a tales cosas.
No creo que un hijo de Dios tenga enemigos. Puede haber personas que te desprecien, odien o detesten, pero no pueden ser tu enemigo. Cuando Jesús dijo: “Amad a vuestros enemigos” (Mateo 5:44), se refería a aquellos que te ven como un enemigo en sus ojos. Sin embargo, si los amas, nunca podrán ser enemigos a tus ojos. Jesús también dijo: “Orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44). No ores para que Dios los castigue o los corrija. ¡Ora para que Dios los levante y los bendiga! Descubrirás que es imposible despreciar a alguien por quien estás orando sinceramente.
Una persona atrapada por la amargura y el odio puede leer esta carta y reconocer que cada palabra de ella es verdadera, pero aún así encontrar imposible soltar la amargura que posee su alma. Para esa persona tengo dos palabras: Perdonar y Confiar.
Perdonar: Jesús dijo: “mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” (Mateo 6:15). A veces las personas se niegan a perdonar a los demás porque no creen que la otra persona esté “arrepentida” por lo que ha hecho. Otras veces las personas simplemente se niegan a perdonar. ¿Por qué has necesitado perdón? ¿Por qué necesitas perdón? ¡Perdona, y serás perdonado!
Confiar: Solo la sangre de Jesucristo tiene el poder de limpiar el corazón humano. La Biblia dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9). Dios no solo te perdonará por tu amargura y odio, sino que los limpiará de tu corazón, mente y alma. Cuando la Biblia dice “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado,” significa que no hay atadura, ni oscuridad, ni pecado tan poderoso y fuerte que la sangre de Jesús no lo lave todo. ¡Puedes ser libre! Simplemente debes confiar en que la palabra de Dios es verdadera, y que Él es fiel a su palabra. ¡Encuentra un lugar y clama a Jesucristo hoy!
Artículo original publicado en inglés el 17 de Enero de 2020, con el título: What is so Sweet about Bitterness? (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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