
Ser llamado por Dios al ministerio es un gran honor, pero conlleva una tremenda carga de responsabilidad. Muchas cosas pesan sobre un hombre o mujer de Dios mientras buscan ser fieles administradores del evangelio de Cristo. Con el apóstol Pablo no fue diferente. Una de las cosas que más preocupaba a Pablo era ver cómo aquellos a quienes había llevado a Cristo eran desviados para confiar en falacias. Hablaba con frecuencia de las consecuencias de ser engañados por “palabras vanas.” Hay una advertencia en particular que Pablo repitió una y otra vez a las iglesias. Consideraba de suma importancia que los creyentes entendieran esta sencilla verdad.
Pablo dio esta advertencia en su carta a los Gálatas. Él dijo: “Os lo he dicho antes, como también os lo he dicho en tiempos pasados…”1. Repetidamente les había dicho algo “en tiempos pasados” y quería asegurarse de que no lo hubieran olvidado. Algo va a suceder, y es de vital importancia que lo sepan y lo entiendan. Por esta razón, Pablo dice: “Os lo he dicho antes” de que esto suceda. Consideremos el siguiente pasaje.
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” (Gálatas 5:19-21)
El pasaje anterior es una declaración absoluta. Es una verdad que Pablo repite iglesia tras iglesia. En la misma epístola en la que escribió: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe…” (Efesios 2:8), Pablo nos recuerda: “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.” (Efesios 5:5). ¡La salvación por gracia no anula esta verdad! La salvación por gracia te transforma, de modo que ya no tienes ninguna de estas cosas en tu corazón ni en tu vida.
Este mismo mensaje se repite a los Corintios. Pablo escribe: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” (1 Corintios 6:9-10). Una y otra vez, en los términos más claros, Pablo se asegura de que sepamos que nadie que haga tales cosas heredará el reino de Dios. ¡¡NADIE!!
Al escribir estas palabras, Pablo no está preocupado por nuestra doctrina. Está preocupado por nuestra alma. De hecho, estas palabras no tienen en cuenta si tu doctrina dice que estas cosas están cubiertas por la sangre de Cristo y que Dios no las puede ver. No importa si crees que la justicia de Cristo te es imputada y no serás juzgado por tales pecados. Estas palabras tampoco toman en cuenta si creemos que nuestros pecados son perdonados “pasados, presentes y futuros.” Incluso nuestras doctrinas sobre la justificación y la santificación quedan irrelevantes ante estas palabras. Pablo es enfático, claro y absoluto: “…los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”
El apóstol nos asegura que cualquier doctrina que afirme que alguien que practica estas cosas entrará en el reino de Dios son solo “palabras vanas (vacías)” que sirven para engañarnos. Él escribió: “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos.” (Efesios 5:6-7).
Las palabras de Pablo, “Os lo he dicho antes…”, significan lo siguiente:
“Os lo he dicho antes de que sea demasiado tarde para arrepentirse y creer en el evangelio.” (Marcos 1:15).
“Os lo he dicho antes de que sea demasiado tarde para que el pecado sea lavado de vuestro corazón por la sangre de Cristo.” (Hebreos 10:22).
“Os lo he dicho antes de que oigáis las palabras: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:23).
“Os lo he dicho antes de que estéis delante de Dios para ser juzgados según vuestras obras.” (Romanos 2:5-11).
Jesús murió para hacerte “libre del pecado” (Romanos 6:22); para lavar el pecado de tu corazón, mente y naturaleza (Apocalipsis 1:5). Sin embargo, nunca serás libre mientras te aferrés a las “palabras vanas” que prometen el Cielo a aquellos que continúan en el pecado. La realidad de esta verdad es demasiado importante para ignorarla. Junto con Jesús, los profetas y los apóstoles, “¡Os lo he dicho antes…!”
1 N.T. Decidí usar la traducción literal de la KJV, para mantener la explicación de lo que está escrito en el párrafo. En la RV1960, Gálatas 5:21 aparece cómo: “acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes”. En la KJV aparece cómo: “of the which I tell you before, as I have also told you in time past”.
Artículo original publicado en inglés el 8 de Febrero de 2020, con el título: I Tell You Before…! (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Deja un comentario