
Hace unos meses, la mayoría se habría burlado de la sugerencia de que podríamos estar en esta situación. La economía de Estados Unidos (y de muchas otras naciones) estaba en auge y nuestros avances tecnológicos llegaban a un ritmo vertiginoso. Los avances en la ciencia médica sugerían que incluso la inmortalidad humana algún día sería alcanzable. Es asombroso lo rápido que han cambiado las cosas en las últimas semanas.
El profeta Isaías habló de aquellos que creían haber hecho «un pacto con la muerte«. Dios había enviado profetas para advertirles del juicio inminente, pero el pueblo decía: «Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos.» (Isaías 28:15). Las «mentiras» y «falsedades» eran cosas en las que confiaban, aparte de Dios, para protegerse del juicio que Él había prometido. Tal vez otros serían destruidos, pero ellos creían que tenían todo bajo control.
Isaías les advirtió que esta era una falsa seguridad. Dijo: «…será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados.» (Isaías 28:18). Se sentían seguros en la provisión que ellos mismos habían hecho, pero Dios prometió que se avecinaba una tormenta y «…granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo.» (Isaías 28:17).
El pueblo había confiado en «mentiras«, pero no sabían que eran mentiras hasta que ya era demasiado tarde. Las «mentiras» eran sus riquezas, poder y posición en la sociedad. Confiaban en que sus pactos y tratados los mantendrían en el tiempo de la tribulación, pero todos estos eran «falsedades«. Cuando llegó la tormenta, Dios prometió: «Luego que comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo oído.» (Isaías 28:19). Qué similar es esto a todo lo que oimos en los informes noticiosos que ahora escuchamos día tras día.
El mundo entero se encuentra actualmente en medio de una pandemia de coronavirus. La realización de lo que nos ha sucedido a todos ha causado que el temor y la ansiedad se apoderen de las naciones, mientras buscan contener la propagación del virus sin destruir completamente sus economías. Si no se controla, este virus matará a millones. El precio de detenerlo probablemente causará una recesión mundial, o incluso una depresión económica.
Sin embargo, por terrible que fuera esta tormenta, Dios prometió un refugio singular que sería un refugio seguro de la tormenta. Dijo: «He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.» (Isaías 28:16). Este pasaje es una de las grandes profecías que anunciaban al Cristo que habría de venir. Él sería un fundamento «probado«, «precioso» y «seguro«. Aquellos que creyeran en Él no tendrían que huir cuando se desatara la inundación, porque su «casa» estaría «fundada sobre la roca» (Lucas 6:48).
Esta “piedra preciosa” vino al mundo como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Creer en Jesucristo es creer que Él vino a hacer esa maravillosa obra en ti. ¡Él realmente quita el pecado de tu corazón, mente y naturaleza! Muchos han cambiado tal Salvador por uno que los deja continuar en el pecado y solo lo cubre con su sangre. No quiero parecer duro, pero eso es “un refugio de mentiras”! La Biblia todavía dice, “…los injustos no heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9). Gran parte de la “iglesia” ha perdido su camino y las aguas del diluvio de la tormenta están desbordando su “lugar de refugio”.
No te estoy diciendo que alguien que conoce la realidad de Cristo y la libertad del pecado que Cristo da a su pueblo no se enfermará o incluso morirá mientras esta tormenta arrasa alrededor del mundo, pero te estoy diciendo que su “casa espiritual” no caerá. El mismo Señor que “los libró de la potestad de las tinieblas” (Colosenses 1:13) los guardará a través de cada tormenta que pueda venir sobre la tierra.
Aquí hay un último pensamiento. El Salmo 91 da una promesa a aquellos que “habitan al abrigo del Altísimo”. Cristo es ese “lugar secreto” y la promesa es: “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará” (Salmo 91:7). Como hijo de Dios, me regocijo en tal promesa, pero mi corazón se extiende a Dios por los “mil” a nuestro lado y los “diez mil” a nuestra diestra que están pereciendo. Estoy orando por un fin rápido y cierto de esta tormenta que ha envuelto a toda la tierra.
Artículo original publicado en inglés el 23 de Marzo de 2020, con el título: The Coronavirus Storm (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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