
“Algunas personas creen que no se puede apartar de la fe. Nosotros creemos que sí se puede… ¡y lo practicamos!” Yo era joven en Cristo cuando escuché a un ministro hacer esta declaración en un triste intento de humor. Lo que hacía esto tan triste era la realización de que, en gran parte, era cierto. Ya había visto a muchos que en algún momento profesaron conocer la realidad de la salvación, pero terminaron muy lejos de cualquier cosa que se pareciera a una caminar con el Señor. La única diferencia que podía ver entre ellos era que algunos creían que no podían perder su salvación, mientras que los otros no parecían preocuparse. Al final, creo que es seguro decir que si una persona termina su curso terrenal sin Cristo, lo que crean al respecto no va a importar en lo más mínimo. El infierno estará lleno de aquellos que pensaron que lo tenían todo resuelto.
Es difícil argumentar que no se puede caer de la gracia cuando el apóstol Pablo claramente les dijo a algunos en la iglesia de Galacia: “de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4). La verdadera pregunta es: “¿Qué significa caer de la gracia?”. La respuesta a esta pregunta se descubre al leer la totalidad de este simple versículo. Pablo dijo: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”1 (Gálatas 5:4). Cuando una persona está “caída de la gracia”, la obra de Cristo ha dejado de tener efecto en ellos o sobre ellos.
Definir la “gracia” como “el favor de Dios” es en gran parte cierto. Sin embargo, si esa es tu única comprensión de la gracia, ni siquiera estás viendo “la punta del iceberg.” Supongamos que alguien te dio un automóvil. Si otra persona te preguntara qué recibiste, sería cierto decir que recibiste un regalo, pero eso no revelaría toda la verdad. Un regalo podría ser una barra de dulce de cincuenta centavos, un reloj de veinte dólares o un automóvil de veinte mil dólares. Es importante saber qué fue lo que se dio para entender el regalo. Lo mismo ocurre con la gracia. Si vas a entender lo que significa caer de la gracia, debes saber qué es lo que aquellos que permanecen en la gracia han recibido.
¡Gracia para servir a Dios de manera aceptable! Se necesita gracia para servir a Dios. Cualquier persona puede ser religiosa, pero Dios no aceptará nada que no sea producto de Su gracia obrando en nosotros. Pablo escribió: “…recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (Hebreos 12:28).
¡El regalo por gracia! El apóstol Pablo habla cinco veces de un “don” o “regalo” que viene por gracia en el quinto capítulo de Romanos. Él llama a esto “el don de la justicia” (Romanos 5:17). Es la obra de Cristo que no solo nos libera de la obra de Adán que nos hizo pecadores, sino que también nos da un corazón y una naturaleza justos. Pablo resume esta verdad del evangelio, diciendo: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” (Romanos 5:19).
¡Gracia para ser! Pablo dijo: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy…” (1 Corintios 15:10). La gracia nunca ha producido nada pecaminoso, pero la gracia produce un hijo de Dios. La gracia transformó a Pablo de ser un odiador, perseguidor y principal de los pecadores, en un hombre santo de Dios que libremente entregaría su vida por el bien del evangelio. Por gracia, Pablo fue hecho una “manifestación de la verdad” (2 Corintios 4:2).
¡Gracia que hace libres! Pablo hace una declaración asombrosa sobre aquellos que están en la gracia de Dios. Él escribió: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” (Romanos 6:14). El pecado tiene dominio solo sobre aquellos que no están bajo la gracia. Cualquier persona en quien el pecado obre, o nunca ha entrado en la gracia, o ha caído de la gracia de Dios, porque la gracia es la razón por la cual el pueblo de Dios está “libre del pecado” (Romanos 6:22).
Esta próxima declaración puede sorprender a algunos, pero sin embargo, es cierta. El pecado no causa que una persona caiga de la gracia. El pecado es simplemente la evidencia de que una persona ya ha caído. La gracia es el medio por el cual Dios nos libra, nos transforma y nos guarda del pecado y de Satanás. En Su gracia, el pecado es destruido; fuera de Su gracia, el pecado reina supremamente. Antes de que un creyente caiga en el pecado, primero debe caer de la gracia de Dios. Por otro lado, aquellos que simplemente creen en la verdad del evangelio y confían en Cristo son levantados del pecado y guardados por la gracia de Dios. Judas dijo que nuestro Salvador “es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría…” (Judas 1:24). ¡Gracias a Dios por Su asombrosa gracia!
1 N.T. Este versículo en Gálatas 5:4, aparece en la KJV cómo: “Christ is become of no effect unto you, whosoever of you are justified by the law; ye are fallen from grace.”, que literalmente se traduce cómo: “Cristo ya no tiene ningún efecto para vosotros, cualquiera de ustedes que está justificado por la ley, habéis caído de la gracia.”
Artículo original publicado en inglés el 3 de Junio de 2020, con el título: Falling from Grace (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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