
Jesús comenzó su ministerio terrenal diciendo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad (deliverance) a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad (liberty) a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18-19). En este texto, las palabras inglesas “deliverance” y “liberty” son traducidas del griego “aphesis”, que significa “libertad” (Strong #859). A medida que continuamos a través de las Escrituras, esta palabra griega para libertad (“aphesis”) se convierte en el centro del mensaje del evangelio que Jesús instruyó a sus discípulos a predicar a todas las naciones.
Después de su resurrección, Jesús comisionó a sus discípulos a ir “…por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Lucas registra esta gran comisión diciendo que Jesús les instruyó “…que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón (remission) de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (Lucas 24:47). Nuevamente se usa la palabra griega “aphesis”, que aunque es traducida como “perdón (remission)”, sigue significando “libertad”. La instrucción de Jesús fue “que el arrepentimiento y la libertad de los pecados se predicase en su nombre en todas las naciones”. Esto es el cumplimiento de las palabras con las que Él comenzó su ministerio terrenal, diciendo: “Me ha ungido para …pregonar libertad a los cautivos!”.
En el día de Pentecostés, después de que los ciento veinte fueran llenos del Espíritu Santo, Pedro comenzó a hablar e inculpó a Israel por haber matado a su Mesías. Continuó diciendo: “…a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36). La Biblia dice que las personas “…se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?” (Hechos 2:37). La respuesta de Pedro fue un eco de las palabras de Jesús, cuando dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón (remission) de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). La palabra griega “aphesis”, que significa “libertad”, fue usada aquí y nuevamente traducida como “perdón”. Jesús había mandado a los discípulos que predicaran arrepentimiento y libertad del pecado en su nombre, y eso fue exactamente lo que Pedro hizo el día de Pentecostés.
Mientras este primer avivamiento crecía, el sistema religioso se alarmó cada vez más. Arrestaron a los apóstoles y les mandaron que no hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Cuando fueron arrestados nuevamente, el sumo sacerdote les preguntó: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre?” (Hechos 5:28). Pedro respondió con estas palabras: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A este, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón (forgiveness) de pecados” (Hechos 5:29-31). Una vez más, la palabra griega para libertad, “aphesis”, es usada, pero esta vez traducida como “perdón.” Lo que Pedro en realidad dijo fue que “Dios exaltó a Jesús… para dar a Israel arrepentimiento y libertad del pecado”. Pedro estaba predicando exactamente lo que Jesús les había mandado a sus discípulos que predicasen a todas las naciones.
Varios años después, cuando Jesús envió a Pedro a predicar el evangelio a los gentiles, Pedro le dijo a Cornelio que Jesús había mandado a Sus discípulos “…que predicasen al pueblo, y testificasen que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:42-43). La palabra traducida como “perdón” es nuevamente la palabra griega “aphesis.” El mensaje de Pedro fue consistentemente “arrepentimiento y libertad del pecado” a través de Jesucristo. Las palabras de Jesús se cumplieron en Cornelio y su casa ese día, porque Jesús había prometido: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).
Artículo original publicado en inglés el 10 de Octubre de 2020, con el título: Repentance and Freedom (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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