122. Cristo murió por todos

Hace algunos años, un desconocido pasó por una iglesia que estábamos construyendo y se presentó como un hermano en Cristo. Después de unos minutos hablando sobre el amor de Cristo y la bondad del Señor, me dijo: “Sabes, la mayoría de las personas piensan que cualquiera puede ser salvo, pero eso no es lo que realmente dice la Biblia.” Le respondí: “Pablo dijo: ‘Y por todos murió…’ (2 Corintios 5:15). Esto me dice que la salvación es para todos”. “¡No!”, dijo él, “Jesús les dijo a los judíos que eran hijos de su padre el diablo. Él nos estaba dando a entender que ellos nunca podrían ser salvos”.

Estoy seguro de que no oculté mi disgusto cuando le respondí a este hombre. Le dije: “Juan nos dijo que ‘El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio…’ (1 Juan 3:8). Cualquiera, incluyéndote a ti o a mí, que tiene maldad y odio en su corazón es del diablo”. Este hombre se fue rápidamente, sabiendo que yo había comprendido que su religión no era más que una máscara para su fanatismo y odio. Para este hombre, los negros, los judíos y muchas otras personas eran consideradas indignas de salvación. No era más que uno de muchos individuos llenos de odio que intentan cubrir su odio con la bandera del cristianismo.

En otro incidente, me encontré con un hombre que suelo ver aproximadamente una vez al año. Él asistía a una gran iglesia carismática en Texas y parecía ser uno de los cristianos más vocales y sin vergüenza que conocía. En esta ocasión, surgió el tema de la guerra en Afganistán. Él dijo: “Es una lástima que nuestros muchachos estén muriendo en esa guerra allá”. No tuve desacuerdo con esto, pero su siguiente declaración me dejó sin palabras. “¡Esos bastardos de ojos rasgados ni siquiera pueden ser salvos! ¿Por qué están muriendo nuestros muchachos por ellos?”

Sentí que la indignación justa crecía dentro de mí al ver el verdadero corazón de este hombre revelado a través de sus “hojas de higuera” religiosas. Le dije: “Señor, ¡aquellos a quienes usted llama ‘bastardos de ojos rasgados’ son almas por las que Cristo murió! Ese desprecio que usted siente por ellos es el mismo desprecio que los judíos habrían sentido por usted si usted hubiera vivido en los días de Cristo y los apóstoles. Ellos se habrían burlado de la idea de que alguien tan evidentemente miserable como usted tuviera alguna posibilidad de ser salvo.” Rápidamente esta conversación también terminó. Sentí náuseas al ver cómo Satanás envuelve su odio y fanatismo en doctrinas religiosas y busca llamarlo Cristo.

He escuchado a algunos enseñar que ciertas personas no pueden ser salvas porque son “la simiente de Satanás”. La simple verdad, sin embargo, es que sin Cristo, todos llevamos la semilla de Satanás. ¡Se llama pecado! El apóstol Juan escribió: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio…” pero luego nos dice: “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” (1 Juan 3:8). La sangre de Cristo lava la “simiente de Satanás” de nuestro corazón y nuestra naturaleza. Dos versículos después, Juan dice: “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (1 Juan 3:10). El pecado y el odio siempre marcan a los “hijos del diablo.” Esto no significa que no puedan ser salvos. De hecho, ¡estos son precisamente aquellos por los que Cristo murió porque “…él apareció para quitar nuestros pecados…” (1 Juan 3:5).

Una vez un ministro me preguntó: “¿Qué piensas acerca de los judíos?”. Sorprendido por la pregunta, respondí: “Son personas.” Y añado a eso: “¡Son personas por las que Cristo murió!” No pienso más ni menos de ellos que de cualquier otra persona por la cual Cristo murió. No niego que hay ciertas promesas dadas a Israel por causa de Abraham. La Escritura dice que son “amados por causa de los padres” (Romanos 11:28), pero aun con ese entendimiento hay ciertas verdades que debemos ver. Puesto que Cristo murió por todos, él amó al africano tanto como amó al europeo; amó al asiático tanto como amó al nativo americano; y amó al árabe tanto como amó al judío. Esto es cierto porque ¡Cristo murió por todos!

Artículo original publicado en inglés el 20 de Octubre de 2020, con el título: Christ Died for All (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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