
Si durante una visita a una granja, el granjero te llevara al corral de los cerdos y te ofreciera comida del comedero de los cerdos, probablemente te sentirías insultado. Sin embargo, si abriera la puerta y llamara a los cerdos, ellos correrían hacia la comida sin dudarlo. Esto puede parecer extraño, pero tanto tú como los cerdos fueron “tentados” con la misma comida. Lo que te repulsó en esta “tentación” causó que los cerdos se alegraran. ¡Esta “tentación” o “prueba” simplemente confirmó que no eras un cerdo!
La Escritura dice que Jesús “fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15). Las palabras griegas traducidas como “tentado” y “tentación” en las Escrituras del Nuevo Testamento significan “probar” y “poner a prueba”. En otras palabras, estas “tentaciones” son las cosas que vienen para mostrarnos si algo es lo que parece ser.
La mayoría de las veces, cuando la Biblia habla de “tentaciones”, se refiere a dificultades y aflicciones, o persecuciones y otros ataques de Satanás. Pedro escribió a los creyentes que estaban “afligidos en diversas pruebas” (1 Pedro 1:6). Exteriormente, estaban soportando grandes dificultades y los furiosos ataques del adversario, pero interiormente se regocijaban “con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8). Estas “tentaciones” no eran tentaciones morales, sino grandes pruebas que el adversario traía para ver si podía destruir a los que confiaban en Cristo. Jesús había predicho estas cosas, diciendo: “…en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
¿Fue Jesús probado con tentaciones morales? Sí, pero no como muchos suponen. Dios no prueba con mal, pero Satanás definitivamente buscará hacerlo. Jesús fue “tentado …pero sin pecado”. Oportunidades para pecar fueron puestas delante de él, como sucede con todos nosotros, pero nunca tuvo deseo alguno por tales cosas. Si hubiera codiciado la inmoralidad, según sus propias palabras (“cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” Mateo 5:28), habría sido inmoral a los ojos de Dios.
Jesús fue probado en todo, pero no había pecado en él para que estas “tentaciones” lo descubrieran. Que Satanás ponga el pecado en tu camino no significa que esté en tu corazón. Una persona que es probada con mal en su camino simplemente seguirá adelante y a veces ni siquiera se dará cuenta de que fue probada, pero la persona tentada con mal que está en su corazón luchará por escapar de ello.
Como hijos de Dios, las tentaciones morales pueden a veces estar en nuestro camino, pero no están en nuestro corazón. Si lo están, algo ya no está bien. Santiago nos dijo que cuando una persona es tentada con mal es porque “de su propia concupiscencia es atraído y seducido.” (Santiago 1:13-15). Algo está mal dentro de ellos. Esto ha pasado de ser solo una prueba en su camino a ser pecado que habita en su corazón. Santiago nos dejó saber que el fin de esto será la muerte.
Las personas luchan con el pecado, no porque esté en su camino, sino porque está en su corazón. Esta es la razón por la que Cristo vino y “nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). Después de que Cornelio y los que estaban con él recibieron a Cristo y fueron llenos del Espíritu Santo, Pedro dijo: “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio …purificando por la fe sus corazones” (Hechos 15:8-9). Es a través de la fe en Jesucristo y su sangre derramada que el pecado es lavado del corazón de una persona. Cuando ese es el caso, el tentador puede venir y sus pruebas (tentaciones) pueden abundar, pero no encuentra lugar en los hijos de Dios.
Artículo original publicado en inglés el 30 de Octubre de 2020, con el título: Temptations (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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