128. ¿Está Dios Atado a Nosotros?

Una de las afirmaciones más insensatas que he escuchado es que Dios está “atado a nosotros”. En otras palabras, que Dios está obligado a darnos ciertas cosas, a pasar por alto nuestros pecados y, en última instancia, a llevarnos al cielo porque hemos entrado en un pacto del cual Él no puede escapar. ¿Es esta afirmación realmente fe, o es simplemente una arrogancia absurda?

Juan el Bautista advirtió al pueblo judío contra esta actitud. Parece que ellos creían que, dado que Dios hizo un pacto con Abraham y su descendencia, estaba obligado por ese pacto a darles las promesas hechas a Abraham. Pensaban que Dios estaba “atado a ellos”. Juan los advirtió, diciendo: “y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.” (Mateo 3:9). Esto fue una advertencia a Israel de que Dios podía tomar el pacto hecho con sus padres y cumplir sus promesas con otro pueblo, si así lo deseaba.

Israel asumió erróneamente que “los hijos de Abraham” debían ser de la descendencia biológica de Abraham. Pensaban que era absurdo que “la bendición de Abraham” pudiera ser dada a alguien más que ellos mismos. El apóstol Pablo refutó tal arrogancia y enseñó que los hijos de Abraham son aquellos que creen en Dios como Abraham lo hizo. Él escribió: “…los que son de fe, éstos son hijos de Abraham” (Gálatas 3:7). Aquellos que creen en Dios son, de hecho, las “piedras” (1 Pedro 2:5) que Juan el Bautista dijo que Dios podía levantar como hijos de Abraham.

Pablo nos advirtió contra la misma arrogancia de la cual Israel fue culpable. Como eran las “ramas naturales”, Israel creía que Dios no tenía otra opción que aceptarlos… pero estaban equivocados. Las “ramas naturales” (Israel incrédulo) fueron “cortadas” y ramas de un “olivo silvestre” (gentiles creyentes) fueron injertadas. Escucha la advertencia de Pablo a los gentiles creyentes. Él escribió: “Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.” (Romanos 11:21-22).

La arrogancia espiritual siempre lleva a la caída. Nadie debería creer que Dios está atado a ellos. Hay drogadictos y prostitutas con los que Dios puede reemplazarnos a ti o a mí si elegimos no “permanecer en su bondad”. La promesa de que Dios nunca nos abandonará viene con una advertencia. La Biblia dice: “Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscareis, será hallado de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.” (2 Crónicas 15:2).

Puedes caminar en la bondad de Dios todos los días de tu vida, libre de pecado y sostenido por su gracia. Es tan simple como creer en el evangelio y confiar en Cristo. Aférrate a Jesús, y Él te sostendrá. La Biblia dice que Él “es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” (Judas 1:24). Pero no pienses que Dios no puede tratar contigo, o con cualquiera que abandone la bondad de Cristo, de la misma manera que trató con los judíos incrédulos. Pablo dijo: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos” (Romanos 11:25).

Artículo original publicado en inglés el 26 de Diciembre de 2020, con el título: Is God Stuck With Us? (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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