129. Criminalizando la humanidad

Cuando era un joven cristiano, uno de los pasajes bíblicos más citados era: “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Las personas escuchaban en estas palabras lo que querían oír e ignoraban la explicación del apóstol Pablo, que decía que esto era lo que la Ley hablaba a los que estaban “bajo la Ley” (Romanos 3:19). Estas palabras, escritas para mostrar la necesidad universal de salvación, fueron mal utilizadas para silenciar a quienes recordaban que “los injustos no heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9).

Pronto me di cuenta de que estas palabras se habían convertido en “el gran consuelo” de la iglesia moderna. De una manera extraña, su uso confortaba a las personas al asegurarles falsamente que todo creyente era pecador. La lógica parecía ser: “¿Por qué debería preocuparme por mi iniquidad? Si todos son tan injustos como yo, entonces debo estar bien.”

A medida que esta mentalidad se arraigaba, la convicción de pecado desapareció de las iglesias. La verdad de que la sangre de Jesucristo nos libra del pecado fue descartada, mientras las iglesias se apresuraban a abrazar el error de que los pecados cometidos por un creyente están cubiertos y ocultos de los ojos de Dios.

En las décadas siguientes, la ceguera solo ha aumentado. En iglesias de toda América, ahora se abren los servicios dando la bienvenida a los visitantes con la declaración: “Todos somos pecadores, igual que ustedes.” Admito que casi parece tonto discrepar. La fornicación, la pornografía, la blasfemia y la codicia llenan la vida de los creyentes profesantes en proporciones alarmantes. Aunque se nos dice que los cristianos son pecadores igual que los del mundo, en muchos casos, es incluso peor que en el mundo. Es como si Pablo estuviera hablando de hoy cuando escribió: “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles…” (1 Corintios 5:1).

Parece que el único pecado condenable que un creyente puede cometer hoy es negar la afirmación de que el pueblo de Dios sigue siendo pecador. Esa persona es inmediatamente atacada con “pruebas” de que es tanto autojustificada como extremadamente pecadora. Se les dice: “¡Si excediste el límite de velocidad, pecaste!” “¡Si te molestaste con tus hijos, pecaste!” “¡Si tuviste un pensamiento imperfecto, pecaste!” ¿En serio? La iglesia ha criminalizado “ser humano” para poder justificar ser pecadora. Jesús se refirió a este tipo de ceguera religiosa, diciendo: “¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:24). Sí, somos humanos y podemos quedarnos cortos de la plena manifestación de Cristo, pero hay una gran diferencia entre ser humano y ser pecador. La Biblia nunca dice: “Los que se enojan con sus hijos no heredarán el reino de Dios”, …pero sí dice que el fornicario no lo hará.

Los “sabios” entre nosotros dicen que las declaraciones bíblicas sobre lo que los hijos de Dios NO HACEN solo significan que no “practican” repetitivamente esas cosas. Incluso, muchas traducciones bíblicas han retraducido las palabras “no peca” (1 Juan 3:9) como “no practica el pecado”. ¿Alguien ha considerado cuán absurdo es eso? ¿Cuántas veces debe un hombre “practicar” la violación antes de ser realmente un violador? ¿Debe una persona cometer asesinato varias veces antes de ser un asesino? ¿Eres ladrón solo si robas de forma regular? Las cosas que los apóstoles llamaron pecado son cosas que aquellos que conocen a Dios simplemente no hacen. De hecho, la Biblia dice que “no pueden” hacerlas (1 Juan 3:9). Si no puedes creerme a mí, ¿puedes creer al apóstol Juan? Él escribió:Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. (1 Juan 3:6).

La iglesia necesita desesperadamente ministros que se levanten con valentía por la verdad y digan: “Sí, somos humanos, ¡pero no todos somos pecadores! Jesucristo derramó su sangre para ‘quitar nuestros pecados’ (1 Juan 3:5), ¡y eso es exactamente lo que Él ha hecho!”.

Artículo original publicado en inglés el 1ro de Enero de 2021, con el título: Criminalizing Humanity (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario