134. Engaño espiritual

Ninguno de nosotros quiere ser engañado, especialmente cuando se trata del destino eterno de nuestra alma. Sin embargo, la decepción espiritual es una de las cosas principales contra las que Jesús y los primeros apóstoles nos advirtieron. Hay una verdad simple y obvia que tendemos a perder de vista: «Rara vez somos engañados por aquellos que creemos que son enviados por Satanás. El engaño casi siempre viene a través de alguien que creemos ha sido enviado por Dios».  

La Biblia nos dice que antes del regreso de Jesucristo, “el hombre de pecado” será revelado “sentándose en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3-4). Algunos creen que esto se refiere a una persona llamada “el Anticristo”, quien se sentará en un templo reconstruido en Jerusalén. Sin embargo, el apóstol Pablo, quien escribió estas cosas, fue enfático al decir que la iglesia es “el templo de Dios” (1 Corintios 3:17). Si este es el caso, Pablo debe haberse referido a algo dentro de la iglesia que no era de Dios, pero que se presentaba como si lo fuera.  

Jesús personalmente nos advirtió que estas cosas sucederían antes de su regreso. Él dijo: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.” (Mateo 24:24). En la frase “si fuere posible,” la palabra “fuere” fue añadida por los editores de la Biblia. Lo que Jesús realmente dijo es: “si posible, engañarán aun a los escogidos”. Todos debemos entender esto: “¡No es imposible para ti, o para mí, ser engañados!”.  

Pablo dijo que este “hombre de pecado” que sería revelado sentado en el templo de Dios actuaría “por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad…” (2 Tesalonicenses 2:9-10). En otras palabras, este “hombre de pecado” usaría señales, prodigios mentirosos y cada truco de Satanás para engañar al pueblo de Dios que también se reúne en la casa de Dios. Es seguro que este gran engaño del cual Pablo advirtió ocurriría en medio de aquellos que creían estar siguiendo a Cristo.  

El apóstol dio una razón principal por la cual este “hombre de pecado” es capaz de engañar al pueblo y causarles la perdición. Dijo: “…por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:10). Estos son aquellos a quienes Dios trató de alcanzar, trató de advertir y trató de revelar la verdad, pero no querían escuchar. Parecían amar el engaño. Les decía cosas que querían oír (2 Timoteo 4:3). La verdad no importaba. Amaban la palabra de su “mensajero” favorito más de lo que amaban la palabra de Dios. Finalmente, el apóstol dijo: “Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” (2 Tesalonicenses 2:11-12).  

Sin embargo, la Escritura habla de otro pueblo. Estos son los que “aman la verdad”. La verdad importa más para ellos que la personalidad, las señales o los grandes fenómenos. Estos son como los de Berea, quienes no juzgaban el evangelio basándose en sus tradiciones o creencias personales, sino que “…recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:11). Son como el apóstol Pablo, quien sopesó el testimonio de Dios en las Escrituras frente a las muchas voces que lo negaban, y escribió: “sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Romanos 3:4).  

A veces, la verdad de Dios viene a nosotros como el gran tesoro que siempre hemos buscado, pero a veces nos golpea como un tren de carga. Independientemente de cómo venga, “la verdad” es la verdad. La verdad puede no ser lo que queremos escuchar en el momento, pero siempre es lo que necesitamos escuchar. Puede parecer difícil “amarla” cuando llega a nosotros por primera vez. Sin embargo, para aquellos que aman la verdad porque es “la verdad”, los librará de toda obra de tinieblas y ciertamente salvará sus almas. 

Artículo original publicado en inglés el 19 de Febrero de 2021, con el título: Spiritual Deception (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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