
La palabra de Dios promete que “seremos transformados” (1 Corintios 15:52) cuando los muertos en Cristo sean resucitados para encontrarse con Jesús en las nubes (1 Tesalonicenses 4:17). La mayoría de los cristianos esperan con ansias la hora de su “cambio”. La pregunta importante es: “¿Qué cambio estás esperando? ¿Y cuál será ese cambio?”
La Biblia promete dos cambios como solución a las dos condiciones que no heredarán el reino de Dios. El apóstol Pablo revela la primera condición al tratar el tema de la fornicación entre los creyentes. Él escribió: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis…” (1 Corintios 6:9). Luego continúa dejando claro que los “injustos” incluyen a los fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, los que se echan con varones, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes y los estafadores (1 Corintios 6:9-10).
Pablo entonces nos recuerda que muchos creyentes alguna vez fueron ese tipo de personas, hasta que algo los cambió. Él dijo: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11). Este gran cambio ocurre a través del milagro de la “salvación”. Es la obra de la sangre de Cristo que limpia la injusticia del corazón, la vida y la naturaleza de aquellos que vienen a Jesús.
Esta gran transformación sucede cuando la luz de Cristo brilla en nuestros corazones. El apóstol Pablo dice: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Este “espejo” en el que vemos la “gloria del Señor” es “la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6). Pablo nos dice que esta luz es “la luz del evangelio de la gloria de Cristo…” (2 Corintios 4:4). Es el testimonio de lo que se logró en la primera venida de Jesucristo cuando sufrió y murió por nosotros en la cruz.
La segunda condición que no heredará el reino es simplemente “carne y sangre”. Pablo dice: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15:50). Aquellos que han recibido el primer cambio por la fe en Jesucristo también deben recibir un segundo cambio antes de poder entrar en la gloria celestial. Sin embargo, este cambio será realizado por Jesucristo en su segunda venida. Pablo lo confirma, diciendo: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3:20-21). La palabra de Dios nos dice: “Porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:52).
Muchos en la iglesia están confundidos y engañados acerca de los dos cambios que deben ocurrir en cada uno de nosotros. Muchas personas esperan ser transformadas de injustas a justas cuando mueran o cuando Jesucristo regrese. ¡Esa creencia es una falsa esperanza! “¡Hoy es el día de salvación, no mañana!” (2 Corintios 6:2).
Nuestra liberación del pecado, Satanás y de todo poder de las tinieblas fue lograda en la primera venida de Jesucristo cuando se ofreció a sí mismo en la cruz. Esta salvación gratuita debe recibirse en esta vida. No se ofrecerá después de que cerremos nuestros ojos en la muerte. Aquellos que “mueren en sus pecados” (Juan 8:24) permanecerán en sus pecados por la eternidad. En esa hora será según la palabra de Dios que dice: “El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.” (Apocalipsis 22:11).
Artículo original publicado en inglés el 25 de Marzo de 2021, con el título: What Change Are You Waiting For? (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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