138. La Compasión de Dios

La palabra «misericordia«, tal como la usaron los escritores del Nuevo Testamento, casi siempre proviene de una palabra griega que significa «compasión«, mientras que los escritores del Antiguo Testamento usaron una palabra hebrea para misericordia que significa «bondad». Porque él es misericordioso, Dios es tanto compasivo como bondadoso.

Algunos definen la misericordia como «Dios no dándonos lo que merecemos«. Esto puede ser cierto en muchas circunstancias, pero esta definición no alcanza a explicar las verdaderas riquezas de la misericordia de Dios. Consideremos los siguientes ejemplos de misericordia en el ministerio de Jesucristo.

Cuando Jesús contó la historia del «Buen Samaritano» que ayudó al hombre que fue dejado medio muerto al borde del camino, él le preguntó a un abogado: «¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?» (Lucas 10:36). El abogado respondió: «El que usó de misericordia con él« (Lucas 10:37). La misericordia, en este contexto, fue la compasión del Samaritano que se inclinó para ayudar al hombre que había sido golpeado por los ladrones.

Cuando el ciego Bartimeo clamó: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!» (Marcos 10:47), o cuando la mujer de Canaá dijo: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.» (Mateo 15:22), ¿estaban pidiéndole a Jesús que no los castigara por su situación? ¡Por supuesto que no! Ellos necesitaban desesperadamente que Jesús hiciera lo que nadie más podía hacer. En ambos casos, Jesús fue movido por la compasión y ellos fueron sanados.

La misericordia en la Biblia casi siempre se revela cuando Dios hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos. El apóstol Pablo nos describe a todos como «muertos en pecados» (Efesios 2:1). Una persona muerta no puede hacer nada por sí misma. Aquí es donde la compasión de Dios nos alcanzó. Pablo escribió: «Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)» (Efesios 2:4-5). Porque Dios fue movido por la compasión, su gracia nos levantó del pecado y nos dio vida.

El apóstol Pedro también nos da una visión de la misericordia de Dios. Él escribió: «Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos» (1 Pedro 1:3). Nuestro nuevo nacimiento es un resultado directo de la misericordia de Dios. Antes de nacer del Espíritu de Dios, éramos adámicos, carnales, pecadores y condenados. No había nada que pudiéramos hacer para cerrar la brecha entre el pecado y la justicia, o entre la muerte y la vida. En su compasión por nosotros, Dios envió a Cristo para hacer por nosotros lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos.

En la gran súplica de David por la misericordia de Dios, él le pidió a Dios que purificara su iniquidad y le diera un corazón limpio y un espíritu recto (Salmo 51). En su gran compasión, esto es exactamente lo que él hace por aquellos que vienen a Cristo en arrepentimiento y fe. De acuerdo con su promesa, él los limpia de toda su «inmundicia» y les da «un corazón nuevo y un espíritu nuevo» (Ezequiel 36:25-26). Dios consideró la impotencia de la humanidad caída para cambiar su propio corazón, así que envió a Cristo para hacer lo que nunca podríamos hacer por nosotros mismos. ¡Oh, qué misericordia!

Cuando el apóstol nos exhorta: «acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.» (Hebreos 4:16), él basa esto en la verdad de que Jesucristo puede «compadecerse de nuestras debilidades» (Hebreos 4:15). La gracia a menudo se nos da como fuerza para caminar victoriosamente a través de la prueba de fuego (2 Corintios 12:9), pero la misericordia viene cuando el corazón de Dios es movido por compasión ante nuestra gran necesidad. Esa misma misericordia puede fluir de Dios en la hora de tu mayor prueba. Sí, Él puede compadecerse de tu debilidad. ¡Extiende tu mano para tocarlo hoy!

Artículo original publicado en inglés el 3 de Abril de 2021, con el título: God’s Compassion (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión