143. No lo tendré por inocente

Ya fuera un profeta, un sacerdote, un maestro o alguien que jurara en el nombre del SEÑOR, Dios siempre prestó atención cuando su nombre era invocado. Él dijo: «No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano» (Éxodo 20:7). Las palabras «en vano» provienen de un término hebreo que habla de «desolación» o «ruina«. Dios estaba diciendo: «No tendré por inocente a la persona que arruine mi nombre».

Muchos juramentos se hacían en nombre de algo de gran honor y valor. El mayor y más temible juramento que alguien podía hacer era jurar por Dios mismo (Isaías 65:16). Esto no era malo en sí mismo, porque incluso los profetas hablaban de un día cuando “…el que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurará…” (Isaías 65:16). Sin embargo, jurar en el nombre de Dios era algo muy serio, y romper tal juramento colocaba a una persona bajo la indignación directa de Dios porque era un reproche a su santo nombre.

Israel rápidamente tomó el nombre del SEÑOR, pero también a menudo tomó su nombre en vano. Dios dijo: “Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de su tierra han salido” (Ezequiel 36:20). Primero profanaron su nombre con sus abominaciones. Luego, después de que él los esparciera entre las naciones, profanaron el nombre de Dios al hacerse llamar pueblo de Dios. Dios estaba tan cansado del insulto que traían a su nombre que les dijo: “Vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová el Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, si es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos.” (Ezequiel 20:39).

Dios aún observa hoy cuando tomamos el nombre del Señor. Cuando un ministro habla, ¿habla la verdad en su nombre? ¿O habla engaño? ¿Es un administrador fiel del evangelio? ¿O habla por ganancia y gloria terrenal? Nadie tiene más razones para temer en el día del juicio que la persona que presume hablar en el nombre de Jesucristo. Incluso el apóstol Pablo no olvidó esto. Él dijo: «Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos…» (2 Corintios 5:11).

Quizás la advertencia más severa para aquellos que “toman el nombre de Jehová” sea para quienes buscan ocupar el ministerio de un profeta. Dios dijo: “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.” (Deuteronomio 18:20). Dios no estaba jugando. Esto era algo muy serio para él. No es la indignación del hombre lo que un profeta presuntuoso debe temer. Es la indignación de Dios. Él lo dejó muy claro: No dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano (Éxodo 20:7).

Es un gran honor y una tremenda responsabilidad ser llamado a hablar en el nombre de Jesucristo. Solo una persona insensata lo tomaría a la ligera. Nunca debemos olvidar que “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31).

Artículo original publicado en inglés el 14 de Junio de 2021, con el título: I Will Not Hold Him Guiltless (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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