
El capítulo 1 de Romanos fue escrito como una historia espiritual de Israel, que conduce a la destrucción de Jerusalén por los ejércitos de Babilonia. Ellos estaban «sin excusa» porque «habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios…» (Romanos 1:21). Este capítulo, que fue escrito hace casi dos mil años para describir eventos que comenzaron a ocurrir casi quince siglos antes, bien podría haberse escrito en nuestros días, ya que refleja perfectamente la historia actual de América.
Debido a la idolatría y rebelión de Israel, hubo tres grandes juicios que Dios les envió para prepararlos para la hora de la destrucción a manos de Nabucodonosor. Estos mismos tres juicios también han llegado a América. Dios no destruirá a una nación justa, pero cuando una nación lo rechaza, Dios destruirá su justicia. Consideremos los juicios de Dios que ya han venido sobre nuestra gran nación.
El primer juicio se describe de esta manera: «Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (Romanos 1:24). Este juicio fue la respuesta de Dios a un pueblo que «cambió la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible…» (Romanos 1:23). Desde el púlpito, la Casa Blanca, los pasillos del Congreso y nuestras altas cortes, hasta las escuelas donde se enseña a nuestros hijos, el nombre de Dios ha sido corrompido y calumniado en América. La respuesta de Dios fue entregar a América a la inmundicia sexual. El matrimonio casi ha sido abandonado y completamente corrompido. La pornografía llena las vidas de creyentes e incrédulos por igual. Las relaciones de «convivencia» son tan comunes entre los asistentes a las iglesias como entre los incrédulos. Nos hemos convertido en una nación de personas que, como los animales del campo, simplemente siguen «las concupiscencias de sus corazones«.
El segundo juicio es aún peor. La Escritura dice: «Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío» (Romanos 1:26-27). Este juicio vino porque, comenzando en el púlpito y extendiéndose por toda la nación, «cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador…» (Romanos 1:25). Cuando una nación es entregada a pasiones vergonzosas, la perversión afectará tanto a los hijos de los políticos como a los hijos de los ateos y a los hijos de los predicadores. Tal es el caso en América hoy. Niños en edad escolar están siendo arrastrados a actividades pervertidas por decenas de miles. La nación, su entretenimiento, sus cortes y sus políticos vilipendian a cualquiera que se atreva a levantarse y hablar en contra de tales cosas. Verdaderamente hemos sido «entregados a pasiones vergonzosas«.
El tercer juicio nos ha tomado como una poderosa tormenta. La Escritura dice: «Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican» (Romanos 1:28-32). ¿Puede alguien que conoce a Dios ver los eventos de los últimos años y no darse cuenta de que nuestra nación ha sido entregada a una mente reprobada? La vulgaridad, la malicia y la indecencia están en plena exhibición en todos los niveles de la sociedad. La violencia y el robo se justifican, mientras que cualquiera que defienda la verdad de Dios es presentado como un intolerante lleno de odio. Parece que no hay cordura en ninguna parte.
Incluso en lo que se llama cristianismo fundamental parece haber tomado control un «poder engañoso«. Escucho teorías de conspiración con resultados absurdos con regularidad. Recibo correos electrónicos llamando hereje a Franklin Graham por alentar a las personas a vacunarse contra el COVID. Otro me dijo que «los demócratas» liberaron el COVID sobre el mundo. Algunos me dicen que «los que escuchan proféticamente» saben que Donald Trump será presidente antes de que termine el verano. Estas cosas son tan delirantes que me recuerdan las palabras del apóstol: «Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia» (2 Tesalonicenses 2:11-12).
En medio de una nación, y gran parte de lo que se llama la iglesia, que ha sido entregada a una mente reprobada, el pueblo de Dios todavía tiene una promesa de parte de Él. El apóstol Pablo dijo: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio«1 (2 Timoteo 1:7). La respuesta en un tiempo como este sigue siendo «aviva el fuego del don de Dios que está en ti…» (2 Timoteo 1:6). Si eres hijo de Dios, Él te ha dado «la mente de Cristo» (1 Corintios 2:16). ¡Es una mente sana! No te dejes llevar por políticos de ningún lado, por personalidades de radio o televisión, por profetas autoproclamados o incluso por amigos que tienen todo resuelto. «¡Aviva el don de Dios que está en ti!» Busca a Dios por la plenitud de su Espíritu. «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios» (Romanos 8:14).
1 NT. En la KJV, el final del versículo 2 Timoteo 1:7 aparece cómo “a sound mind”, que traducido sería “una mente sana”, lo que da título a este artículo.
Artículo original publicado en inglés el 3 de Agosto de 2021, con el título: A sound mind (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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