152. Ellos prometen libertad

Un verdadero ministro es un «administrador (dispensador)» de gracia. Por eso el apóstol Pablo habló de «la administración (dispensación) de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros» (Efesios 3:2). El ministro recibe «gracia» del Señor para el pueblo y «administra (dispensa)» esa gracia al ministrar la palabra de Dios. Esta verdad eterna del ministerio se encuentra en las palabras de Pedro cuando dijo: «Lo que tengo, te doy» (Hechos 3:6). Sin embargo, las palabras de Jesús nos dan una idea de los peligros de ser «ministrados» por aquellos que poseen algo que no es «gracia«. Él advirtió: «Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?» (Mateo 6:23). Si quienes nos ministran están poseídos por las tinieblas, dispensarán esas mismas tinieblas a aquellos que los reciben. Las palabras que hablamos como ministros son secundarias en comparación con el espíritu que nos posee.

Hace unos años, se publicaron encuestas que nos decían que más del 50% de los pastores en iglesias evangélicas admitieron ver pornografía regularmente. Al principio, creí que estos números estaban exagerados, pero lo que he visto en los últimos años me hace preguntarme si la situación estaba realmente subestimada. Si esto es cierto, estos pastores están «dispensando» contaminación espiritual en los corazones de aquellos a quienes ministran.

Algunos intentan retratar la pornografía como una simple debilidad a la que los hombres piadosos son susceptibles. ¡No lo es! Es un pecado del tipo que Pablo describió cuando dijo: «los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios» (Gálatas 5:21). Las palabras de Jesús describen perfectamente la condición de aquellos que participan en tales cosas. Él dijo: «Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón» (Mateo 5:28). La pornografía es la manifestación abierta tanto del adulterio como de la fornicación en el corazón de quienes la consumen.

El apóstol Pedro advirtió sobre maestros que estaban esclavizados en las tinieblas. Dijo que hablan «palabras infladas y vanas«, pero en realidad están llevando al pueblo de Dios de regreso a la esclavitud de la corrupción. Pedro dijo: «Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción» (2 Pedro 2:19). Estos maestros podían predicar sobre la gran «libertad» en Cristo, pero no poseían esa libertad porque ellos mismos eran prisioneros de la corrupción.

Pedro explica esto diciendo: «Porque el que es vencido por alguno, es hecho esclavo del que lo venció» (2 Pedro 2:19). Esta declaración es, de hecho, una reiteración de lo que Jesús dijo a los judíos: «Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado» (Juan 8:34). El pecado nunca es independiente de su fuente. La fuente de un acto pecaminoso es un corazón pecaminoso. La persona que comete el acto de pecado lo hace debido a que el pecado tiene dominio sobre ella. El apóstol Pablo también confirma esto, diciendo: «¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?» (Romanos 6:16).

Pedro estaba hablando de aquellos que una vez conocieron la realidad de Cristo cuando dijo: «Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.» (2 Pedro 2:20). Estos habían sido liberados de «las contaminaciones del mundo» a través de Jesucristo, pero ahora estaban de nuevo en la esclavitud del pecado y peor que antes de haber conocido a Cristo.

Esta epidemia de pornografía es solo un síntoma de una iglesia que ha perdido el camino y que ya no conoce «la verdad de Cristo«, la cual Jesús dijo que «os hará libres» (Juan 8:32-36). Hasta que la iglesia regrese al simple mensaje de la «cruz de Cristo» que «destruye el cuerpo del pecado» (Romanos 6:6), y la «sangre de Cristo» que lo lava de nuestro corazón (Apocalipsis 1:5), el pecado en el ministerio será prueba de que la iglesia ha perdido su respuesta, así como «la sal» que «ha perdido su sabor» (Mateo 5:13).

Artículo original publicado en inglés el 22 de Septiembre de 2021, con el título: They Promise Liberty (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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