
El pecado destruido
Justo cuando pensamos que la explicación de Pablo sobre la justificación de Dios no puede volverse más profunda, ¡lo hace! En este siguiente aspecto de la justificación de Dios, Pablo nos muestra cómo se logró todo. En este único pasaje, aprendemos más sobre el propósito de la cruz que en todos los demás pasajes combinados. Pablo escribe: «Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado» (Romanos 6:6-7). Este pasaje nos dice exactamente cómo la obra de justificación de Dios nos hace justos. No es a través de un proceso o un programa. Tampoco es mediante esfuerzo religioso o la sabiduría de los hombres. Es la simple pero poderosa obra de la cruz de Cristo.
Pablo nos dice lo que todo creyente debe saber:
- «Nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo.» El viejo hombre es el pecador. Es el impío. Es quien eras antes de nacer del Espíritu de Dios.
- «Para que el cuerpo del pecado sea destruido.» El «cuerpo del pecado» es toda la naturaleza pecaminosa que heredaste de Adán. No solo es domesticada o controlada, sino que es destruida en la muerte de Cristo y nuestra muerte con él por la fe. En el momento en que somos crucificados con Cristo por la fe, el pecado pierde su dominio y somos «libertados del pecado» (Romanos 6:22).
- «A fin de que no sirvamos más al pecado.» Aquellos que por la fe están unidos a Cristo en su muerte dejan de servir al pecado. Ese antiguo «amo del pecado» es destruido y se convierten en siervos de la justicia (Romanos 6:18). Esto no se logra a través de un proceso. «A fin de que» significa «desde este momento en adelante» o «a partir de ahora». La palabra «más» fue agregada por los traductores y no se usó para expresar posibilidad, sino propósito. La razón por la que necesitábamos ser crucificados con Cristo era para que ya no sirviéramos al pecado.
A veces, los traductores de la Biblia ocultan las verdades más grandes de nosotros. En las siguientes palabras de Pablo: «Porque el que ha muerto, ha sido justificado (en la KJV aparece cómo freed, esto es: libertado) del pecado» (Romanos 6:7), la palabra griega traducida como «justificado» es dikaióō. En treinta y nueve de las cuarenta veces que dikaióō aparece en la Biblia, se traduce como «justificado», «justificar», «justifica» o «justo», pero en este único versículo se tradujo erróneamente como «libertado». La traducción más precisa de este versículo sería: «Porque el que ha muerto (con Cristo) ha sido justificado del pecado.» Pablo está declarando claramente que solo a través de nuestra crucifixión con Cristo, que destruye el cuerpo del pecado y nos libra de su poder y presencia, somos justificados del pecado.
La palabra griega dikaióō, que Pablo usa tan a menudo para explicar la justicia de Dios en la redención, tiene un significado doble. Primero, significa «hacer o declarar justo«. Segundo, significa «mostrar que alguien es justo«. Es una vergüenza y una muestra de ceguera que muchos maestros de la Biblia (e incluso diccionarios bíblicos) solo usen la segunda definición e ignoren u oculten la primera. Frecuentemente hacen esto para convencernos de que la justificación simplemente declara al culpable como inocente, ignorando el hecho de que esto es precisamente lo que Dios dijo que nunca haría. Dios le dijo a Moisés que, aunque perdonaría «la iniquidad, la rebelión y el pecado», «de ningún modo tendrá por inocente al malvado« (Éxodo 34:7). Dios perdona al culpable, pero no lo declara inocente. Su justificación toma a «el culpable» y, a través de la obra de la cruz de Cristo, lo transforma en «el justo»!
Vivos con Cristo
A medida que Pablo continúa mostrando las vastas riquezas de la justificación en el evangelio, nos lleva a nuestra resurrección con Cristo. Él dice: «Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él» (Romanos 6:8). No solo somos librados del pecado por la muerte de Cristo, sino que también somos hechos vivos «para que andemos en vida nueva» (Romanos 6:4) mediante la resurrección de Cristo. Esto también es parte de la justificación. Pablo lo confirma diciendo: «Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia« (Romanos 8:10). Pablo no dijo «el cuerpo es pecaminoso», sino más bien «el cuerpo está muerto a causa del pecado». Con la entrada del pecado a través de Adán, el cuerpo humano se volvió «muerto» en cuanto a hacer las obras de Dios. Debe ser vivificado por la llenura del Espíritu Santo (Romanos 8:11). Lo que es poderoso en este pasaje es la afirmación de Pablo: «…pero el espíritu vive a causa de la justicia«. La justicia, que es la justicia de Dios, es el resultado final de la justificación. Esta obra, que comenzó con el perdón de los pecados pasados, concluye con que seamos hechos vivos en espíritu mediante el Espíritu de Cristo que mora dentro de nosotros.
Conclusión
Ciertamente, hay más aspectos de la “justificación” de Dios que no he mencionado en estos cinco artículos. Sin embargo, incluso lo que hemos visto es asombroso e impresionante. Consideremos que en esta única obra de justificación, Dios perdona los pecados pasados, nos justifica por la fe, justifica al impío, nos da paz con Dios, nos introduce en esta gracia, nos libra de la ira, nos hace justos, destruye nuestro “cuerpo de pecado” y nos da la vida de Cristo en nuestro interior.
Y si todo esto no fuera suficiente, Pablo nos dice que hay algo más ofrecido a quienes han sido justificados por Jesús. Esta segunda obra se llama glorificación y se lleva a cabo mediante el bautismo con el Espíritu Santo y su morada en nosotros. Pablo dice: «…y a los que justificó, a éstos también glorificó» (Romanos 8:30). No es de extrañar que Pablo concluya el capítulo once con estas palabras:
«¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!» (Romanos 11:33).
Artículo original publicado en inglés el 22 de Abril de 2022, con el título: Justifying the Ungodly Part 5 (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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