176. El fuego revelador de Dios

El apóstol Pablo no solo fue elegido para llevar el evangelio a los gentiles, sino que Dios también eligió revelar a Cristo en él mediante revelación divina. Pablo escribió: «Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre, sino por revelación de Jesucristo» (Gálatas 1:11-12). Tan absoluto era el evangelio que Pablo predicaba que dijo: «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema» (Gálatas 1:8). Pablo se describió a sí mismo como un «perito arquitecto» que puso el único fundamento que podía ser puesto para la iglesia de Jesucristo (1 Corintios 3:10-11).

Pablo dio una advertencia solemne a cada ministro que edificaría sobre el fundamento del evangelio que ya había sido establecido. Dijo: «Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno será manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego» (1 Corintios 3:12-15).

Hace solo dos años, un renombrado apologista cristiano fue sepultado con palabras de alabanza y adoración de cristianos de todo el mundo. Este ministro era tan altamente considerado que el vicepresidente Mike Pence habló en el servicio conmemorativo y agregó este comentario en Twitter: «Dios nos dio al mayor apologista cristiano de este siglo».

Casi inmediatamente después de la muerte de este ministro, surgieron acusaciones de que durante casi una década había manipulado, abusado e incluso violado a mujeres para su perversión sexual. El ministerio global que construyó encargó una investigación que confirmó muchas, si no todas, las acusaciones. Había llegado el día del fuego revelador de Dios, y todo lo que este hombre edificó fue reducido a cenizas. Aún más impactante que la destrucción de su obra es la advertencia de Pablo de que el estado de su alma también sería revelado por el mismo fuego. Pocos se atreven a decirlo, pero este fuego reveló que este ministro perdió también su alma.

Pablo nos dijo que «Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio; mas a otros se les descubren después. Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas» (1 Timoteo 5:24-25). A veces, el fuego que «probará la obra de cada uno» llega en esta vida. A veces, llega después de nuestra muerte. Pero es seguro que todo será revelado en el día del justo juicio de Dios. Aún nuestra alma debe enfrentar el día del fuego revelador de Dios. Puede ser salva, pero Pablo dice, «aunque así como por fuego«.

Pablo advirtió que el fuego quemaría todo lo que no tenga valor eterno. Llamó a estas cosas «madera, heno y hojarasca«. Estas son doctrinas y tradiciones que no están fundamentadas en la verdad del evangelio de Cristo. También son las cosas construidas por las ambiciones y esquemas de los hombres, y no por la obra del Espíritu de Dios. Muchas iglesias y ministerios «grandes» han sido edificados, pero no son más que «madera, heno y hojarasca«.

Conocí a un pastor que tuvo éxito en todo lo que tocaba. Tenía una gran habilidad para mover a las personas y podía reunir multitudes para cualquier cosa que hiciera. Sin embargo, parecía más interesado en hacer algo «grande» que en hacer lo que era verdadero y de Dios. Contrajo una enfermedad que le quitó la vida en un corto período de tiempo. Casi inmediatamente después de su muerte, su obra ministerial de toda la vida fue devorada y destruida por aquellos a quienes se la había confiado. Confío en que su alma fue salva, pero si fue así, fue «aunque así como por fuego«.

El apóstol Pablo también dio una promesa a aquellos que «edifican sobre este fundamento oro, plata y piedras preciosas…» (1 Corintios 3:12). Estas son cosas fundadas en la verdad de Cristo y edificadas por la obra del Espíritu de Dios. Esta obra también será probada por el fuego, pero no será quemada y aquellos que edifican así recibirán recompensa. Algunas obras piadosas de los hombres se hacen manifiestas en esta vida. Algunas se revelan después de su muerte. Pero repito, la obra de cada hombre será revelada en el fuego del juicio de Dios y solo lo que es de Dios perdurará.

He visto grandes ministerios e iglesias construidos por hombres que luego tuvieron que ver impotentes cómo la obra de toda su vida era reducida a cenizas en el día del fuego revelador de Dios. Si han de edificar de nuevo, deben recordar: «Solo lo que es construido por Dios permanecerá».

No es importante que ninguno de nosotros haga algo «grande». Lo importante es que lo que hagamos sea «porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Filipenses 2:13). Hay ministerios mundiales que serán completamente reducidos a cenizas cuando el fuego de Dios los pruebe. También hay ministerios que pueden contar sus miembros con una mano y que recibirán abundante recompensa porque lo que han edificado en el Señor resistirá el fuego revelador de Dios.

«La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchitase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre« (Isaías 40:7-8).

Artículo original publicado en inglés el 27 de Septiembre de 2022, con el título: God’s Revealing Fire (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión