186. Las mayores obras de Cristo

Lázaro había estado muerto cuatro días cuando Jesús ordenó que se quitara la piedra que sellaba su tumba. Marta, consciente del estado en el que estaría el cuerpo de Lázaro, dijo: «Señor, hiede ya, porque es de cuatro días» (Juan 11:39). Tenía razón. De hecho, sus órganos ya estarían en descomposición, su cuerpo hinchado y espuma sanguinolenta saliendo de su boca y nariz debido a la presión interna causada por bacterias que descomponían sus células y tejidos. Sin embargo, a pesar de todo esto, Jesús se paró ante la tumba de Lázaro y pronunció tres palabras que dieron lugar a uno de los milagros más grandes jamás vistos en la tierra. Un cuerpo que había estado en descomposición durante cuatro días fue instantáneamente restaurado, y Lázaro resucitó de entre los muertos.

La noche antes de su crucifixión, Jesús dio una promesa asombrosa. Dijo: «El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre» (Juan 14:12). De hecho, los primeros creyentes hicieron las mismas obras que Jesús. Se manifestaron grandes milagros y sanidades, no solo por medio de los apóstoles, sino también a través de muchos que creyeron en Jesucristo. Se echaron fuera demonios, los ciegos recibieron la vista, los cojos caminaron y toda clase de enfermedades fueron sanadas. Incluso los muertos resucitaron.

Estos milagros no fueron exclusivos de la iglesia primitiva. A principios del siglo XX, se vieron muchos milagros asombrosos durante el medio siglo que siguió al derramamiento del Espíritu de Dios en ese tiempo. Sin embargo, en toda la historia de la iglesia, nunca se ha registrado un milagro físico que supere la magnitud de la resurrección de Lázaro. Algunos han hecho grandes afirmaciones, pero Jesús no necesitaba hacer ninguna afirmación en absoluto. El hombre que había estado en descomposición en una tumba durante cuatro días ahora estaba de pie, completamente sano.

La promesa de Jesús no fue solo: «El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también», sino que también dijo: «…y aun mayores hará, porque yo voy al Padre« (Juan 14:12). He escuchado a muchos especular sobre los milagros mayores que realizaremos por encima de los que hizo Jesús. Dicen: «No solo sanaremos a los cojos, sino que haremos que brazos y piernas crezcan donde no los hay». Tales cosas, en el mejor de los casos, son meras suposiciones, pero generalmente son solo jactancias necias. ¿Puede Dios hacerlo? ¡Absolutamente! Pero aun así, ¿sería un milagro físico mayor que llamar a la vida a un cuerpo en descomposición?

La resurrección de Lázaro fue un milagro temporal. Quizás fue décadas después, pero el cuerpo de Lázaro murió de nuevo. Jesús nos dio una base para comparar los milagros temporales o físicos con las cosas eternas. Dijo: «Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego» (Mateo 18:9). ¿Puedes ver su mensaje? La salvación de un alma es mayor que la pérdida o restauración de la vista natural.

Toda gran obra que Jesús hizo en la tierra fue un testimonio de la obra mayor que vino a realizar. Vino como «el Cordero de Dios” para “quitar nuestros pecados» (1 Juan 3:5). De hecho, es esta «obra mayor» la que casi toda la iglesia duda en creer. Decirle a alguien que la sangre de Cristo quitará el pecado de su corazón, mente y naturaleza es considerado algo imposible, incluso para Dios. Creemos que Jesús puede resucitar a los muertos, sanar a los cojos, abrir los ojos de los ciegos, pero nos resistimos a la verdad de que realmente quita el pecado de nuestro corazón.

La promesa de Jesús a los que creen en Él es: «y aun mayores hará, porque yo voy al Padre« (Juan 14:12). Explica esto más adelante cuando dice: «Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón« (Juan 16:5-6). El camino de Jesús para ir al Padre fue a través de la cruz. Fue allí donde destruiría el pecado y a Satanás, trayendo así la liberación y salvación para todos los que vinieran a Él. ¡Esta fue su «obra mayor»!

Dios le dio una promesa a Cristo a través de Isaías, diciendo: «Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casa de prisión a los que moran en tinieblas« (Isaías 42:6-7). La verdadera misión de Cristo fue abrir los ojos de los ciegos espirituales y sacarlos de la prisión del pecado. Logró esto para todos en la cruz y encomendó el ministerio de esta «obra mayor» a la iglesia.

Como «embajadores en nombre de Cristo», hemos sido enviados al mundo «como si Dios rogase por medio de nosotros» (2 Corintios 5:20). Las «obras mayores» que se nos han dado para hacer son predicar el evangelio y ministrar su poder salvador a «todo aquel que cree» (Romanos 1:16). Cuando ves a una persona siendo liberada del poder y la presencia del pecado, estás viendo las «obras mayores» de Cristo manifestarse.

Algunos pueden sentirse ofendidos cuando llamo a las señales y milagros las «obras menores« de Cristo, pero es la verdad. Aun así, estas «obras menores« están más allá de la capacidad de cualquier hombre. Solo pueden hacerse por el obrar del Espíritu Santo a través del pueblo de Dios. La situación que veo en la iglesia hoy es que, en general, negamos las «obras mayores» (liberación y libertad del pecado) y carecemos de las «obras menores« (la manifestación de verdaderos milagros). Terminamos con una supuesta salvación que no hace libre a nadie y con milagros que a menudo son solo ilusiones. Sin el derramamiento del Espíritu de Dios, no verás los milagrosas «obras menores«, y sin la predicación de «la verdad» que «os hará libres» (Juan 8:32), nunca verás las «obras mayores». ¡Oh, cuánto necesitamos ambas manifestadas en la tierra hoy!

Artículo original publicado en inglés el 10 de Marzo de 2023, con el título: The Greater Works of Christ (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión