
En el primer capítulo de Romanos, el apóstol Pablo nos recuerda el camino que siguió Israel desde su liberación de Egipto hasta su destrucción en los días de Nabucodonosor. Fueron un pueblo que, «habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios» (Romanos 1:21). Rechazaron su voz en el monte Sinaí y en su lugar hicieron y adoraron un becerro de oro. Al hacer esto, «cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles» (Romanos 1:23). «Cambiaron la verdad de Dios por la mentira» (Romanos 1:25) y buscaron borrar a Dios de su mente y pensamientos (Romanos 1:28). A causa de estas ofensas, Dios los entregó a tres juicios distintos que los prepararon para la destrucción por los ejércitos de Babilonia.
El primer juicio fue: «Dios también los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos» (Romanos 1:24). El segundo juicio fue: «Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros» (Romanos 1:26-27). El tercer juicio fue: «Dios los entregó a una mente reprobada« (Romanos 1:28). Estos juicios preparatorios de Dios degradaron tanto a Israel que no tuvieron fuerzas para resistir cuando los ejércitos enemigos se reunieron para destruirlos.
Durante décadas he predicado que Dios ha estado entregando a América a estas mismas abominaciones porque lo hemos ofendido en todas las formas en que Israel lo hizo en el Antiguo Testamento. Cuando la Corte Suprema decretó que el matrimonio homosexual fuera legal en todos los estados, reconocí que ya habíamos sido entregados por Dios a «pasiones vergonzosas». Comprendí que, siendo este el caso, estas «pasiones vergonzosas» se apoderarían de los niños de América sin distinción. Consumiría al hijo del político al igual que al hijo del predicador. Se apoderaría de la hija del banquero y del hijo del plomero. Tanto el médico como el recolector de basura perderían a sus hijos ante estas «pasiones vergonzosas» que llenarían la tierra.
La semana pasada, me encontré con un pequeño artículo de noticias sobre un estudio realizado por el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades) de EE. UU. La encuesta abarcó a más de 17,000 estudiantes en 152 escuelas secundarias superiores de América. Según el artículo de Newsmax del 1 de mayo de 2023:
«Casi el 25 por ciento de los estudiantes de secundaria superior se identifican como algo diferente a heterosexuales, más del doble que en años anteriores, según la Encuesta Bienal de Conducta de Riesgo Juvenil del CDC. Solo el 15 por ciento en 2017 respondieron que eran ‘gay’, ‘lesbianas’, ‘bisexuales’ o que ‘cuestionaban’ su preferencia sexual, aunque el CDC señala que los cambios en la formulación de las preguntas podrían ser responsables del aumento.»
Después de leer este artículo, me fui a la cama y desperté a la mañana siguiente con las siguientes palabras repitiéndose en mi corazón y mente: «Y vi salir de la boca del dragón tres espíritus inmundos a manera de ranas«. Reconocí esto como lo que vio el apóstol Juan cuando escribió: «Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas. Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso» (Apocalipsis 16:13-14). Así como el segundo paso de Dios al preparar a Israel para el juicio fue entregarlos a pasiones vergonzosas, los espíritus inmundos han recibido libre reinado en nuestra tierra para preparar a esta gran nación para «el gran día del Dios Todopoderoso».
Según este estudio del CDC, uno de cada cuatro estudiantes de secundaria estadounidenses ya ha sido seducido y se ha abierto a estos espíritus inmundos de perversión. Esto no es solo una inundación. ¡Es un tsunami demoníaco! Y sin embargo, esto no podría haber sucedido si Dios no lo hubiera permitido. Y Dios nunca lo habría permitido si, como nación, no lo hubiéramos ofendido en todas las formas posibles, tal como lo hizo Israel.
No hay elección que pueda revertir esta horrenda inundación. La única respuesta sería un verdadero arrepentimiento que conmueva a madres, padres, políticos, plomeros, predicadores y feligreses en toda esta tierra. Sin embargo, tal avivamiento nunca vendrá a través de una iglesia que se deleita en su propia pecaminosidad. «Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios» (1 Pedro 4:17).
Una última cosa que quiero compartir. Cuando Juan vio la plaga demoníaca de «langostas» invadir la tierra, se les ordenó que dañaran «solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes» (Apocalipsis 9:4). Digo a los padres de América: Encuentren un lugar de adoración donde more la presencia de Dios. Desháganse de las doctrinas humanas llenas de falacias que los mantienen cautivos en el pecado, y aférrense a la verdad de Cristo en su palabra, la cual puede hacer libres tanto a ustedes como a sus hijos del pecado, de Satanás y de todo poder de las tinieblas. Reúnanse en la presencia de Dios hasta que tengan la certeza de que tanto ustedes como su casa están sellados por el Espíritu y la presencia de Dios Todopoderoso, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Sean de aquellos que Juan vio, «los que siguen al Cordero por dondequiera que va» (Apocalipsis 14:4), y conocerán la victoria del Cordero (Apocalipsis 17:14).
Artículo original publicado en inglés el 22 de Junio de 2023, con el título: Weep for the Children (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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