
Hace unas semanas escribí un artículo en Simply Christ en el que mencioné los hallazgos de un reciente estudio del CDC sobre la identidad sexual de los estudiantes de secundaria en Estados Unidos. Este estudio reveló que casi el 25 % de los estudiantes de secundaria no se identifican como “heterosexuales”. Esto duplica el porcentaje registrado tan solo unos años atrás.
En otro estudio, una encuesta de Gallup del año 2021 investigó el porcentaje de estadounidenses que se identifican como LGBTQ. Una vez más, los resultados fueron impactantes. La “generación tradicionalista” (los nacidos antes de 1946) tiene menos del 1 % que se identifica como LGBTQ. Los demás resultados se muestran a continuación:
- Tradicionalistas (nacidos antes de 1946): 0,8 % LGBTQ
- Baby Boomers (nacidos entre 1946–1964): 2,6 % LGBTQ
- Generación X (nacidos entre 1965–1980): 4,2 % LGBTQ
- Millennials (nacidos entre 1981–1996): 10,5 % LGBTQ
- Generación Z (nacidos entre 1997–2003): 20,8 % LGBTQ
Según este estudio, una persona nacida en 2003 tiene 26 veces más probabilidad de identificarse como LGBTQ que una persona nacida en 1946. Estas cifras abrumadoras ni siquiera incluyen a los nacidos después de 2003. Durante décadas, las personas “entendidas” nos aseguraron que quienes se identifican como LGBTQ lo hacen por selección genética natural en un pequeño porcentaje de la población, y que esto tiene poco o nada que ver con el entorno o con influencias espirituales. El aumento acelerado en el porcentaje de personas atrapadas en el estilo de vida LGBTQ deja completamente expuesta la falsedad de tal argumento.
La verdad es que Dios ha entregado a Estados Unidos a “pasiones vergonzosas” tal como hizo con el antiguo Israel (Romanos 1:26-27). Nuestros hijos están siendo consumidos por espíritus inmundos mientras los padres, pastores y maestros avanzan dormidos en una muerte espiritual. “Tus palabras están llenas de odio”, dicen algunos, pero yo respondo: “¡No! Mis palabras claman para que las madres y los padres despierten antes de que sus hijos también sean arrastrados a este abismo de tinieblas”. Mi corazón se parte por lo que los padres de América y sus hijos están enfrentando. Las palabras de Jesús encajan perfectamente en esta hora, cuando dijo: “No lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos” (Lucas 23:28).
Los padres deben despertar. Deben despertar a lo que está rodeando a sus hijos, entreteniendo a sus hijos, enseñando a sus hijos y teniendo acceso a sus hijos por medio de los teléfonos celulares y las redes sociales. Pero, más importante aún, los padres deben despertar de su propio letargo espiritual de muerte.
El profeta Joel predijo el gran ejército del juicio de Dios que devastaría la tierra de Israel. Él dijo: “Delante de él consumió fuego, tras de él abrasó llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape” (Joel 2:3). De la misma manera, los espíritus inmundos de perversión que marchan por nuestra nación están reclamando a los hijos del predicador, del maestro, y del plomero, junto con los hijos del político, del actor de cine y del multimillonario. Ni demócratas ni republicanos están inmunes.
Dios dio una sola respuesta que podía hacer retroceder su ejército de juicio. Él dijo: “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo” (Joel 2:12-13). Podemos quedarnos de brazos cruzados mientras nuestros hijos y nietos son consumidos por esta plaga sobre nuestra tierra, o podemos humillarnos delante de Dios con un arrepentimiento genuino y verdadera fe en Cristo Jesús.Si nuestras madres y padres, abuelos y abuelas, políticos y predicadores realmente se humillan con corazones quebrantados delante de Dios, Su promesa es: “Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas. Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas” (Joel 2:20-21). No son los hijos atrapados de América los que deben ser quitados de la tierra, sino el espíritu vil que los ha atrapado. Algunos pensarán que esto es imposible, pero recuerda: “¡Jehová hará grandes cosas!”.
Artículo original publicado en inglés el 23 de Julio de 2023, con el título: Awaken the Parents (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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