
El siguiente artículo de Leroy Surface está programado para publicarse en la edición de diciembre de la revista Newsmax Magazine.
En el libro de Zacarías, Dios se identifica como aquel que “extiende los cielos, y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de él” (Zacarías 12:1). En otras palabras, Dios no “creó” y luego “abandonó” Su creación. Su lenguaje es presente y continuo. Dios está muy activo en los asuntos actuales de la humanidad. Habiendo establecido Su participación en los asuntos presentes de los hombres, Dios dijo: “He aquí, yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá en el sitio contra Jerusalén” (Zacarías 12:2).
A Jerusalén se la llama “La Ciudad Santa”, pero se ha derramado más sangre por el control de Jerusalén que por cualquier otra ciudad en la historia del mundo. Durante la mayor parte de los últimos 1953 años, comenzando con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., Jerusalén estuvo bajo el control de naciones y gobiernos gentiles (no judíos). Jesús predijo esto al hablar de la futura destrucción de Jerusalén que ocurrió en el año 70 d. C., diciendo: “Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan” (Lucas 21:24).
Cuando Jerusalén volvió al control judío en junio de 1967, fue porque los “tiempos de los gentiles” proféticos para ocupar y controlar Jerusalén habían llegado a su fin. Este acontecimiento también marcó el comienzo de la última generación antes del regreso de Jesucristo a la tierra. Jesús confirmó esto al decir: “De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca” (Lucas 21:32). Esta generación comenzó en junio de 1967.
El profeta Zacarías dio una descripción “paso a paso” de esta última generación en Israel en los capítulos 12 y 13 de Zacarías. Diez veces en dos capítulos dice “en aquel día”. En todos los casos, las palabras “en aquel día” indican otra circunstancia de la última generación en Israel. Por ejemplo: “En aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella” (Zacarías 12:3). El “día” en este versículo se refiere a toda la generación que comenzó en junio de 1967. El siguiente versículo: “En aquel día, dice Jehová, heriré con pánico a todo caballo, y con locura al jinete; mas sobre la casa de Judá abriré mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera” (Zacarías 12:4), parece referirse a la guerra de los seis días, en la cual Israel atacó preventivamente a Siria al norte, Jordania al este y Egipto al sur. El enemigo quedó asombrado cuando Israel destruyó la mayoría de las fuerzas aéreas egipcias y la mitad de las sirias en tierra durante el primer día.
“En aquel día pondré a los capitanes de Judá como brasa de fuego entre leña, y como antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén” (Zacarías 12:6).
El versículo anterior predice claramente el final de la guerra de los seis días, con Jerusalén regresando al control judío por primera vez en 1897 años.
“En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos. Y acontecerá en aquel día, que yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén” (Zacarías 12:8-9).
Aquellas naciones que Dios procura destruir, Él mismo las reúne contra Israel. Cada guerra posterior involucrará más naciones, hasta que llegue el momento en que Dios diga: “Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén…” (Zacarías 14:2). Parecerá que la aniquilación es inminente, cuando Dios intervenga.
“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron (crucificaron), y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito” (Zacarías 12:10).
En aquel día, habrá un gran “volver” a Jesucristo en Israel. Han orado diariamente en el Muro de los Lamentos por la venida de su Mesías, pero justo cuando su genocidio parezca inminente, reconocerán que su Mesías sí vino, y que lo rechazaron para ser crucificado. El lamento por aquel a quien traspasaron (crucificaron) llenará la tierra. El “luto en Sion” (Isaías 61:3) siempre trae avivamiento. El mayor avivamiento de la historia vendrá a Israel cuando sus habitantes se vuelvan a Jesús, pero tristemente, solo después de que dos tercios hayan perecido en guerra (Zacarías 13:8). La Escritura dice:
“Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios” (Zacarías 13:9).
Artículo original publicado en inglés el 19 de Octubre de 2023, con el título: Israel …War …and Prophecy (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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