
Cada presidente estadounidense durante mi vida ha sido señalado como el Anticristo por algún grupo u otro. Por lo general, esto se basa en manipulaciones de números, letras, fechas u otras teorías similares. Lo mismo ha sucedido con cada líder de la URSS o Rusia, las Naciones Unidas y, por supuesto, la Unión Europea. Buscar “al Anticristo” es casi como buscar a la criatura legendaria americana llamada “Pie grande”. Siempre hay alguien que dice haberlo visto, pero ¿realmente existe?
La mayoría de las personas se sorprenden cuando señalamos lo que las Escrituras realmente dicen sobre el anticristo. La palabra griega traducida como “anticristo” simplemente significa “oponente del Mesías”, y se usa solo cinco veces en la Biblia, únicamente por el apóstol Juan. Juan introduce esta palabra diciendo: “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo” (1 Juan 2:18). Hace mil novecientos años, el apóstol Juan declaró: “así ahora han surgido muchos anticristos”. No hablaba de un solo hombre, sino de muchos oponentes de Cristo.
Lo siguiente que Juan nos dice sobre el anticristo es lo siguiente: “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo” (1 Juan 2:22). Juan entendía que todo el que negaba que Jesús es el Cristo era un oponente de Cristo, por tanto, eran “anticristos”.
Luego, el apóstol nos dice: “Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Juan 4:3). Si bien es cierto que cualquiera que niegue que Jesús de Nazaret es el Cristo prometido que vino en carne humana no conoce a Dios, la confesión de un espíritu es diferente a la confesión de un hombre. Un hombre puede decir una cosa, mientras su espíritu confiesa algo opuesto. Si el “espíritu” en un ministro no manifiesta que Cristo ha venido a su carne, ese ministro no es de Dios. Puede hablar grandes palabras, pero si camina en inmundicia y exceso, el apóstol Pablo dijo: “…son enemigos de la cruz de Cristo” (Filipenses 3:18).
Finalmente, Juan reafirma quién es el anticristo, diciendo: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” (2 Juan 1:7). Estos anticristos eran engañadores religiosos que ya estaban en el mundo hace mil novecientos años. Y han estado presentes desde entonces.
El siguiente pasaje, escrito por el apóstol Pablo, se suele citar como referencia al Anticristo:
“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida” (2 Tesalonicenses 2:3-8).
Veamos más de cerca lo que realmente dice este pasaje:
“…sin que antes venga la apostasía”. La palabra griega traducida como “apostasía” significa “una defección de la verdad”. Esto ya estaba ocurriendo cuando Pablo aún vivía. Él dijo a los gálatas: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente” (Gálatas 1:6). El libro de Hebreos parece haber sido escrito porque muchos creyentes hebreos estaban “recayendo” (Hebreos 6:6) de la verdad de Cristo hacia la ley de Moisés. Pablo también nos dijo: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia…” (1 Timoteo 4:1-2).
“…y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición…”. La palabra griega traducida como “hombre” habla de un ser humano. Puede referirse a uno o varios hombres. Recordemos que Juan dijo: “…así ahora han surgido muchos anticristos”.
“…se sienta en el templo de Dios…”. Los maestros de profecía aseguran que esto se cumplirá cuando se reconstruya el “Templo de Dios” en Jerusalén, pero ignoran el hecho de que “el Altísimo no habita en templos hechos de mano” (Hechos 7:48, Hechos 17:24). El mismo apóstol que dijo que este hombre de pecado se sentaría en el templo de Dios, nos dijo múltiples veces: “¿No sabéis que sois templo de Dios…?” (1 Corintios 3:16-17, 1 Corintios 6:19, 2 Corintios 6:16, Efesios 2:21). Nunca más habrá un edificio de madera o piedra que Dios acepte como Su templo. Incluso la Nueva Jerusalén “no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero” (Apocalipsis 21:22). Este hombre de pecado será descubierto sentado en la iglesia, recibiendo aplausos, alabanza y adoración, como si fuera Dios.
“…el misterio de la iniquidad ya está en acción”. Así como el apóstol Juan dijo: “…así ahora han surgido muchos anticristos”, Pablo nos dijo que este misterio de iniquidad sobre el hombre de pecado ya estaba en acción hace mil novecientos años. Los falsos maestros ya habían llegado a Corinto, Galacia, Pérgamo y Tiatira (2 Corintios 11:3, Gálatas 3:1, Apocalipsis 2:14-15, Apocalipsis 2:20). Judas dijo que estos falsos maestros que “se han infiltrado encubiertamente” eran “…hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios…” (Judas 1:4).
“…solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio”. La palabra griega traducida como “detiene” significa “retener” o “sujetar”. Esto es lo que hacían los apóstoles: retenían a los falsos maestros que se infiltraban en la iglesia. Pablo dijo a los efesios: “…después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño” (Hechos 20:29). El apóstol Pedro escribió que “después de mi partida… habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras…” (2 Pedro 1:15, 2 Pedro 2:1). Tras la muerte de los apóstoles, los anticristos entraron como un torrente y llevaron a la iglesia a las grandes “tinieblas espirituales”. A medida que los hombres se exaltaron al lugar de Dios, Papas, Cardenales, Obispos y Sacerdotes se convirtieron en gobernantes sobre el pueblo de Dios. La iglesia, que se supone es el Templo de Dios, se convirtió en un lugar para que hombres pecadores, engañosos y arrogantes fueran exaltados.
Muchas personas que esperan que aparezca un líder mundial llamado “el Anticristo”, asisten a la iglesia los domingos y aplauden a hombres que se han entronizado en el templo de Dios, hablando “fábulas” y “doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Pocos comprenden que están viendo al hombre de pecado en acción. Él promete todo lo que tu corazón desea, asegura a los pecadores la entrada a la gloria celestial, y continuamente recibe tributos de “oro y plata” del rebaño. Así como hubo muchos anticristos hace diecinueve siglos, ciertamente hay muchos más hoy.
Artículo original publicado en inglés el 30 de Noviembre de 2023, con el título: Finding Antichrist (PDF)
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Deja un comentario