201. La pornografía es adulterio

Encuestas religiosas de hace algunos años revelaron que el 68 % de los hombres en iglesias evangélicas, junto con el 53 % de los pastores, ven pornografía de manera habitual. Uno pensaría que al exponer tales cifras, la reacción sería de conmoción y arrepentimiento, pero en realidad sucede lo contrario. Cuando las personas ven que un porcentaje tan grande de miembros de iglesias están involucrados en esto, se sienten consolados al pensar que no son los únicos que participan de esta inmundicia. Es como si creyeran que, si tantos lo hacen, entonces debe ser algo normal o incluso aceptable. Esto es lo que el apóstol Pablo llamó “un poder engañoso” (2 Tesalonicenses 2:11).

¡El uso de la pornografía es adulterio! ¡El uso de la pornografía es un acto de fornicación! No hay declaración más respaldada por la Palabra de Dios que esta. El mismo Jesús nos dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28). ¿Qué es el uso de la pornografía sino el acto de mirar a una mujer desnuda para estimular y satisfacer los deseos lujuriosos?

Según las palabras de Jesús, un hombre casado que consume pornografía es un adúltero ante Dios. Un hombre soltero que consume pornografía es lo que la Biblia llama un “fornicario” o “inmundo”. Lo mismo aplica para las mujeres que consumen pornografía. Si tanto el hombre como la mujer en el matrimonio consumen pornografía juntos, lo que tienen es lo que se llama un matrimonio abierto. Han pervertido la santidad del matrimonio al introducir la inmundicia de otros en su lecho.

Lo que es igualmente, o incluso más impactante, es el porcentaje de pastores que confiesan usar pornografía. Si estas estadísticas son verdaderas, entonces más de la mitad de los pastores en las iglesias evangélicas son adúlteros, y están ministrando su espíritu adulterado a quienes los escuchan. Algunos de estos pastores piensan que, porque lo admiten abiertamente, están demostrando humildad. ¡No! Estos son de quienes habló el apóstol Pablo, “la gloria de los cuales es su vergüenza” (Filipenses 3:19).

Quienes te dicen que los deseos adulteros son normales para un hijo de Dios te están mintiendo. Quizá ellos lo crean, pero sigue siendo una mentira. El apóstol Pedro nos dijo que los redimidos han “huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:4). La esencia misma de la salvación es la limpieza de nuestros corazones del pecado por medio de la sangre de Cristo. No me presento como tu ejemplo, pero puedo decirte honestamente que Jesús limpió la inmundicia de mi corazón impuro hace más de cuarenta años, y lo ha mantenido limpio de deseos lujuriosos todos estos años.

Los que están involucrados en la pornografía están en peligro de condenación eterna, y la mayoría ni siquiera lo sabe. Están colgando sobre el Lago de Fuego, suspendidos solo por un hilo que podría romperse en cualquier momento. Sus pastores y maestros les dicen que todo está bien, pero eso no es verdad. La Palabra de Dios es clara: “pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4). Pablo también nos dijo: “No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, … heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10). Aquellos que te dicen lo contrario son quienes te están engañando.

Digo estas cosas a quienes están involucrados en esta perversión porque me importa más tu alma que tu admiración. Jesucristo derramó su sangre para quitar tu pecado y purificar tu corazón. Puedes seguir ignorando la Palabra de Dios y unirte a aquellos de quienes la Biblia dice: “…Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Tesalonicenses 2:11-12); o puedes ser de aquellos que se aferran a Jesucristo en arrepentimiento y fe hasta que él lave la inmundicia de tu corazón. Tu eternidad está en juego.

Artículo original publicado en inglés el 29 de Enero de 2024, con el título: Pornography is Adultery (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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