204. Ungido por otro

Muchos en nuestra generación intentan hacer creer que los apóstoles eran hombres pecadores que, no obstante, fueron coronados con la gloria de Dios. Nada podría estar más lejos de la verdad. Los apóstoles de Cristo eran manifestaciones del evangelio que predicaban. Pablo dijo que ellos “renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios” (2 Corintios 4:2).

Hace poco, alguien me envió un video de un predicador de fama mundial que explicaba por qué aquellos que están grandemente ungidos por Dios pueden salir inmediatamente y cometer fornicación. Afirmaba que el Espíritu que está sobre ellos no tiene nada que ver con el Espíritu que está dentro de ellos. Su enseñanza era que uno podía ser muy inmoral o incluso estar endemoniado, y aun así el Espíritu de Dios vendría sobre esa persona y la ungiría para hacer las poderosas obras de Dios. Honestamente, parecía que ese hombre estaba justificando la condición de su propio corazón. Cuando la persona que me envió el video me preguntó qué pensaba al respecto, no medí palabras. Simplemente respondí: “Ese hombre es réprobo”.

Después que Dios rechazó a Saúl como rey de Israel, la Biblia dice que “el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová” (1 Samuel 16:14). Saúl se había rebelado contra la palabra de Dios, así que Dios lo entregó a un espíritu malo. Lo asombroso es que, cuando vino sobre Saúl ese espíritu malo, profetizó igual que cuando el Espíritu de Dios venía sobre él. La diferencia es que ahora el origen de sus profecías era un espíritu maligno. El rey Saúl había dejado de ser un instrumento de Dios para convertirse en instrumento de un espíritu inmundo. Fue mientras ese espíritu malo estaba sobre Saúl que intentó matar a David con una lanza (1 Samuel 18:10-12). Un ministro cuyo corazón es inmundo puede tener manifestaciones sobrenaturales, pero puedes estar seguro de que esas “manifestaciones” no vienen de Dios, sino del mismo espíritu que obra la impureza en él.

El apóstol Juan fue muy claro cuando dijo: “Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo…” (1 Juan 3:7-8). Un hombre o una mujer puede ser famoso como profeta ungido u obrero de milagros, pero si su corazón o sus acciones son pecaminosas, su “unción” no proviene de Dios. Como Juan lo dice claramente, ellos son “del diablo”.

Cuando el apóstol Pablo dijo “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16), estaba declarando que el Espíritu de Cristo dentro de un hijo de Dios y el Espíritu de Dios sobre él hablan en unísono. Un hijo de Dios es un libro abierto “conocido y leído por todos los hombres” (2 Corintios 3:2). Su espíritu y su vida manifiestan a Cristo, y son vasos sobre los cuales el Espíritu de Dios puede reposar para dar un testimonio aún más poderoso. Sin embargo, si el espíritu dentro de ellos es inmundo, el espíritu que viene sobre ellos no será de Dios.

Pedro advirtió acerca de aquellos que vienen “teniendo los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia…” (2 Pedro 2:14). Estos ministros son muy hábiles para sacarte el dinero, pero tienen “los ojos llenos de adulterio” y “no se sacian de pecar”. Sus palabras suenan maravillosas, pero su unción no viene de Dios. No debes temerles ni seguirlos.

Artículo original publicado en inglés el 13 de Marzo de 2024, con el título: Anointed by Another (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión