205. Fe en la Sangre de Cristo

¿Qué quiso decir el apóstol Pablo con fe en la sangre de Cristo? (Romanos 3:25). Esto habla, en realidad, de creer lo que la Biblia dice respecto a lo que la sangre de Cristo fue derramada para lograr, y confiar en que Cristo hará esa obra en ti. No se puede tener fe salvadora sin creer y confiar a la vez. Muchas personas creen en una doctrina de redención, pero muchos menos realmente confían en que Cristo haga esa obra en ellos. El resto de este mensaje está dedicado a mostrar, mediante las Escrituras, lo que la sangre de Jesucristo fue derramada para hacer en ti y por ti. Compartiremos solamente lo que dice la Escritura, porque cualquier otra cosa no es más que una fábula (2 Timoteo 4:4).

Tenemos fe en la sangre de Cristo para el perdón. La Biblia nos dice que Dios dio a Cristo como una víctima sacrificial, “…por la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados (Romanos 3:25). La palabra griega para “pasado por alto” en este pasaje es paresis, que significa “pasar por alto sin tomar nota o hacer mención”. La palabra griega traducida como “pasados” significa “que ya han ocurrido, que han acontecido previamente”. Este pasaje declara el perdón de Dios para los pecados que están en nuestro pasado. En ninguna parte de la Biblia se dice que Dios perdona nuestros pecados “pasados, presentes y futuros”.

Tenemos fe en la sangre de Cristo para ser lavados del pecado. Juan escribió: “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre (Apocalipsis 1:5). La sangre de Cristo nos lava de la contaminación y mancha del pecado, no solo en nuestro corazón, sino también sobre nuestro cuerpo. El apóstol nos dijo: “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:22). El “agua mezclada con sangre“ que brotó del costado de Cristo es la respuesta completa de Dios para el pecado y la pecaminosidad de la humanidad.

Tenemos fe en la sangre de Cristo para ser limpiados del pecado. La Biblia dice: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Limpiar no es lo mismo que perdonar. Juan nos dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9). Jesús reprendió a aquellos de quienes dijo: “Limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia” (Mateo 23:25). El vaso representa a la persona. Lo de fuera habla de las acciones del cuerpo. Lo de dentro habla del contenido del corazón. Jesús dijo: “Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio” (Mateo 23:26). La sangre de Cristo limpiará ambos.

Tenemos fe en la sangre de Cristo para purgar nuestra conciencia del pecado. La Biblia dice: “¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Hebreos 9:14). La palabra conciencia se refiere a tus pensamientos y sentimientos más profundos. Esta es la fuente del pecado, y es precisamente de eso que Cristo derramó su sangre para purgarnos. El apóstol continúa diciendo: “…los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado” (Hebreos 10:2). Cuando la sangre de Cristo purga tus pensamientos y sentimientos más profundos, el pecado ya no habitará en tu conciencia.

Tenemos fe en la sangre de Cristo para ser santificados. Es un error enseñar o creer que la santificación es obra del Espíritu Santo. La Biblia dice: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta” (Hebreos 13:12). Nuestra santificación es el propósito expreso de la sangre derramada de Cristo. La santificación no es un proceso. Es una obra que Cristo terminó en la cruz y se vuelve nuestra realidad cuando creemos la verdad. Por medio de la fe en la sangre de Cristo, somos liberados del pecado y hechos santos. Pablo dijo: “…somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10).

Tenemos fe en la sangre de Cristo para ser hechos justos. La Biblia dice: “Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:9). Ser “justificados por su sangre” es mucho más de lo que Abraham experimentó. Cristo murió en la cruz para librarnos del pecado y hacernos justos. Pablo lo confirma diciendo: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:19).

Tenemos fe en la sangre de Cristo para redención. El apóstol Pedro dijo que fuiste “rescatados de vuestra vana manera de vivir… con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19). Las palabras griegas traducidas como “vana manera de vivir” significan literalmente “conducta infructuosa”. El apóstol Pablo nos dijo: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Efesios 1:7; Colosenses 1:14). Es importante entender que la palabra griega “aphesis”, traducida como “perdón” en estos pasajes, significa literalmente “libertad”. ¡La redención por la sangre de Cristo nos hace libres de toda iniquidad! (Tito 2:14).

Tenemos fe en la sangre de Cristo para que obre en nosotros las obras que agradan a Dios. El apóstol dijo: “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo…” (Hebreos 13:20-21). La obra de la sangre de Cristo nos perfecciona (hace completos) en toda buena obra para hacer su voluntad. Agradar a Dios no es solo una condición; Dios obra en nuestro corazón. También obra en nuestras acciones por el poder de la sangre de Cristo.

Tenemos fe en la sangre de Cristo para ser vencedores. La Biblia dice: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11). La victoria sobre toda obra y artimaña de Satanás se halla mediante la sencilla fe en la sangre derramada de Cristo. Muchas personas participan de una gran actividad religiosa que no les aprovecha en nada. Satanás fue derrotado por el derramamiento de la sangre de Cristo, y hoy caminamos en victoria por medio de la fe en esa misma sangre.

Es un error tratar de explicar el propósito de la sangre de Cristo refiriéndose a los sacrificios que se ofrecían bajo la Ley de Moisés. Los apóstoles fueron muy claros: Jesucristo murió en la cruz para hacer “lo que era imposible para la ley” (Romanos 8:3), porque “la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). ¡Y precisamente por eso fue que Jesucristo derramó su sangre por ti!

Artículo original publicado en inglés el 28 de Marzo de 2024, con el título: Faith in the Blood of Christ (PDF)

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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