
Llevaba a una señora al trabajo cuando vimos un perro sin vida al costado del camino. Al cabo de un momento, ella habló y dijo: “Ese perro está dormido a la orilla del camino”. “No”, respondí, “Ese perro fue atropellado por un carro. Está muerto”. Siguió un silencio de unos treinta segundos antes de que ella volviera a hablar. Finalmente dijo: “No, creo que ese perro estaba dormido”. No respondí de nuevo, sabiendo que eso era simplemente lo que ella quería creer.
A veces la Biblia simplemente no dice lo que la gente quiere que diga. De hecho, a veces dice lo contrario de lo que quisieran oír. En ese momento tienen una elección: ¿creerán la palabra de Dios o se aferrarán a algo que los haga sentir bien, aunque no sea lo que Dios dijo?
En un artículo reciente de Simplemente Cristo, afirmé que ninguna Escritura dice que Jesús pagó nuestra deuda o tomó nuestro castigo en la cruz. Algunos que respondieron se molestaron por esa declaración, pero ninguno ofreció una Escritura que realmente diga que Jesús fue a la cruz para tomar nuestro castigo o pagar nuestra deuda. ¿Por qué? Porque eso no está en la Biblia.
Algunos me aseguran que la simple declaración “Cristo murió por nosotros” prueba que Él tomó nuestro castigo en la cruz. Si eso fuera cierto, entonces todo soldado que muere por su país estaría, de alguna manera, tomando el castigo que correspondía a sus ciudadanos, o todo padre que se ahoga salvando a su hijo estaría pagando la pena que correspondía a su hijo. Simplemente no es así. Morir por alguien no significa que uno esté tomando su castigo.
Otros insisten en que las palabras de la profecía de Isaías, “…el castigo de nuestra paz fue sobre él…”, declaran que Jesús tomó nuestro castigo en la cruz. Lo que muchos olvidan es que Jesús fue castigado por los líderes judíos y los soldados romanos por ser considerado un blasfemo. Ese no fue el castigo de Dios por el pecado; fue el castigo que los hombres malvados infligieron a Jesús por atreverse a decir la verdad. Ellos hirieron, golpearon, castigaron y mataron a Jesús, sin saber que Él lo permitió porque esa era la manera en que Dios había escogido redimirnos de toda iniquidad.
La palabra de Dios no guarda silencio sobre lo que Jesús logró por nosotros cuando murió en la cruz. Simplemente no dice nada acerca de que tomara nuestro castigo. Así que veamos lo que sí dice la Biblia.
Pedro dijo que Jesús “…llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia…” (1 Pedro 2:24).
Pablo dijo que Jesús “…se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo…” (Gálatas 1:4).
Pablo le dijo a Tito que Jesús “…se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14).
Juan dijo: “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca…” (1 Juan 3:5–6).
Juan también dijo que Jesús “…nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5).
Pablo nos recuerda que “…Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra…” (Efesios 5:25–26).
Hebreos nos dice: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta” (Hebreos 13:12).
Y también: “…en esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10).
Podría continuar de Escritura en Escritura, pero en ninguna parte de la Biblia encontraremos que Cristo tomó nuestro castigo o pagó nuestra deuda. Solo sigue diciéndonos que Él murió para limpiar, santificar, lavar, librar, redimir y, como Jesús dijo, “hacerte libre”.
Si tú me dices que pintaste tu carro, y yo le digo a otros que creo que lo pintaste de rojo, he hecho una suposición respecto al color que elegiste. Sin embargo, si tú me dices que lo pintaste de blanco y yo le digo a otros que creo que lo pintaste de rojo, ya no es solo una suposición, sino evidencia de que no te creo. Si los apóstoles no hubieran sido tan claros acerca de lo que Jesús logró en la cruz, la enseñanza de que Él murió para tomar nuestro castigo podría ser solo una suposición. Pero dado que ellos nos dicen claramente, una y otra vez, que Él murió para librarnos del pecado y de Satanás, quienes no lo creen están, en realidad, expresando que no creen la palabra de Dios. El apóstol Pablo nos advirtió que esto sucedería, diciendo: “…apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:4).
Soy persistente en decir estas cosas porque me importas. Si eres alguien que se siente seguro mientras vive en pecado porque crees que Cristo tomó tu pena o pagó tu deuda para que puedas vivir en pecado sin consecuencia, eso te costará tu alma. Solo porque quieras que algo sea verdad no significa que lo será cuando estés delante de Dios.
Artículo original publicado en inglés el 27 de Junio de 2025, con el título: Loving Fables
NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

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