220. ¡Os lo he dicho antes…!

Ser llamado por Dios al ministerio es un gran honor, pero también conlleva una tremenda carga de responsabilidad. Muchas cosas pesan profundamente sobre un hombre o una mujer de Dios mientras procuran ser un fiel administrador del evangelio de Cristo. No fue diferente con el apóstol Pablo. Una de las cosas que más pesaban sobre él era ver cómo aquellos que había llevado a Cristo eran apartados para confiar en falacias. Hablaba con frecuencia de las consecuencias de ser engañados por “palabras vanas”. Hubo una advertencia en particular que Pablo repitió una y otra vez a las iglesias. Consideraba de suma importancia que los creyentes comprendieran esta verdad tan simple.

Pablo dio esta advertencia en su carta a los Gálatas, diciendo: “Os amonesto, como ya os lo he dicho antes…”. Él ya les había dicho esto “antes”, en el pasado, y quiere asegurarse de que no lo hayan olvidado. Algo va a suceder, y es vital que lo sepan y lo entiendan. Por eso Pablo dice: “Os lo he dicho antes” de que esto suceda. Consideremos el siguiente pasaje:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios (Gálatas 5:19-21).

El pasaje anterior es una declaración absoluta. Es una verdad que Pablo repite iglesia tras iglesia. En la misma epístola en la que escribió: “Porque por gracia sois salvos…”, también escribe: “Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios” (Efesios 5:5). ¡La salvación por gracia no anula esta verdad! La salvación por gracia te transforma, para que ya no haya ninguna de estas cosas en tu corazón ni en tu vida.

Este mismo mensaje se repite a los corintios. Pablo escribe: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10). Una y otra vez, con la mayor claridad, Pablo se asegura de que sepamos que nadie que haga tales cosas heredará el reino de Dios. ¡¡NADIE!!

Al escribir estas palabras, a Pablo no le preocupa nuestra doctrina. Le preocupa nuestra alma. De hecho, estas palabras no se inmutan si tu doctrina dice que tu pecado está cubierto por la sangre de Cristo y que Dios no los puede ver. No les importa si crees que la justicia de Cristo te ha sido imputada y que no serás juzgado por tales pecados. Ni siquiera les importa si crees que tus pecados han sido perdonados “pasados, presentes y futuros”. Aun nuestras doctrinas de justificación y santificación quedan sin valor frente a estas palabras. Pablo es firme, claro y absoluto: “…que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

El apóstol nos asegura que cualquier doctrina que diga que alguien que hace tales cosas entrará al reino de Dios no es más que “palabras vanas” que buscan engañarte. Él escribió: “Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos” (Efesios 5:6-7).

Las palabras de Pablo, “Os lo he dicho antes…”, significan esto:

“Os lo he dicho antes, de que sea demasiado tarde para “arrepentirse, y creer en el evangelio” (Marcos 1:15).

“Os lo he dicho antes, de que sea demasiado tarde para que el pecado sea lavado de vuestro corazón por la sangre de Cristo (Hebreos 10:22).

“Os lo he dicho antes, de que escuchéis las palabras: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:23).

“Os lo he dicho antes, de que estéis delante de Dios para ser “juzgados según vuestras obras” (Romanos 2:5-11).

Jesús murió para hacerte “libre del pecado” (Romanos 6:22); para lavarlo de tu corazón, tu mente y tu naturaleza (Apocalipsis 1:5). Pero jamás serás libre mientras te aferres a “palabras vanas” que prometen el cielo a aquellos que continúan en el pecado. La realidad de esta verdad es demasiado importante para ignorarla. Junto con Jesús, los profetas y los apóstoles, ¡Os lo he dicho antes…!

Artículo original publicado en inglés el 23 de Diciembre de 2024, con el título: I Tell You Before…! 

NOTA: Todas las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario

¿Es este tu nuevo sitio? Accede para activar las funciones de administrador y cerrar este mensaje
Iniciar sesión