
Cuatro hombres estaban de pie en un pabellón abierto situado en un gran campo. Un 5.º hombre estaba de pie fuera del pabellón, en el campo. Un león entró en el campo y comenzó a rodear el pabellón en busca de alimento. Vio al hombre que estaba en el campo e inmediatamente lo devoró. El 4.º hombre quedó horrorizado por lo que vio y decidió correr para ponerse a salvo. El león lo alcanzó fácilmente y también lo devoró. El 3.º hombre decidió que tendría que pelear contra el león si quería sobrevivir, así que tomó un palo y salió a combatir. El león lo arañó y lo desgarró con sus dientes, pero el hombre logró asestarle un golpe con el palo. Cuando el león retrocedió por el impacto, el hombre se arrastró de regreso al pabellón y el león no lo persiguió. El hombre estaba ensangrentado y desgarrado, pero estaba convencido de que su lucha había ahuyentado al león. El 2.º hombre estaba aterrorizado, pero no hizo otra cosa que aferrarse a uno de los soportes del pabellón. El león rugía, pero por alguna razón no se acercó. El 1.º hombre era diferente. Sabía que el león era peligroso, pero también sabía que no podía entrar en el pabellón. Simplemente permaneció en el pabellón y se mantuvo a salvo.
Consideremos esta analogía:
El campo es el mundo.
El León es Satanás. La Biblia dice: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” (1 Pedro 5:8).
El Pabellón es Cristo. Se nos instruye a “…permanecer en él…” (1 Juan 2:28). La Biblia nos dice que Jesús fue a la cruz “…para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.” (Hebreos 2:14). El diablo puede enfurecerse en este mundo, pero nosotros tenemos refugio y seguridad mientras permanecemos en Cristo. Cuando el profeta Isaías habló del Reino de Dios que Cristo nos traería, dijo: “No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.” (Isaías 35:9). No hay diablo en Cristo.
El 5.º hombre nunca estuvo en Cristo. Pudo haber sido religioso o no, pero eso no hizo ninguna diferencia para el león. Fuera de Cristo no hay refugio contra la furia de Satanás.
El 4.º hombre abandonó su refugio en Cristo. Fuera de Cristo, fue fácilmente destruido por Satanás. Sí, importa que continúes permaneciendo en Cristo. Algunas personas abandonan a Cristo por las cosas de este mundo, mientras que otras lo abandonan por una religión carnal. A Satanás no le importa por qué dejaron a Cristo; solo sabe que lo hicieron.
El 3.º hombre comenzó en Cristo, pero debido a su falta de entendimiento, creyó que sus actos de guerra religiosa eran la clave de su victoria sobre Satanás. Sus esfuerzos religiosos lo apartaron de depender de la victoria que Cristo había provisto y lo llevaron a confiar en las obras religiosas que él estaba haciendo. Sin embargo, la Biblia dice: “…el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.” (Hebreos 4:10). La falta de entendimiento de este hombre le hizo sufrir muchas heridas innecesarias.
El 2.º hombre estaba en Cristo, pero también carecía de entendimiento. Lo único que sabía hacer era aferrarse a Cristo en oración, lo cual era sabio en sí mismo. Aunque tenía miedo, permaneció aferrado a Cristo y Satanás no pudo devorarlo.
El 1.º hombre estaba en Cristo y descansaba en la verdad del evangelio. Sabía que Satanás había sido destruido en la cruz y que no podía devorarlo mientras continuara permaneciendo en Jesucristo, el Señor. Ese mismo conocimiento de la verdad, del cual Jesús dijo: “…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32), también nos capacita para descansar en la victoria que Cristo nos ha dado sobre el pecado, Satanás y todo poder de las tinieblas.
Todos estos hombres, excepto uno, comenzaron en Cristo, pero cada uno tuvo experiencias y resultados muy diferentes debido a lo que creían acerca de la verdad de Cristo. Sí importa que lo que crees sea la verdad conforme a la Palabra de Dios.
Dios les bendiga,
Pastor Keith Surface
Artículo original publicado en inglés el 3 de Agosto de 2027, con el título: Five Men and a Lion
NOTA: Todas las citas bíblicas provienen de la versión Reina-Valera 1960.

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