261. No se permiten personas perfectas

Una megaiglesia en Texas ha estado colocando un anuncio en una valla publicitaria con la frase “No se permiten personas perfectas”. Mi primer pensamiento al ver la valla fue: “¿Por qué están anunciando que Jesús no sería bienvenido en sus servicios?”. Luego, apenas ayer, vi otra iglesia con un letrero similar que decía: “Solo personas imperfectas”. Nuevamente pensé: “¿Por qué no se le permitiría a Jesús asistir a sus servicios?”.

No me considero perfecto. Soy muy desorganizado. Trabajo demasiadas horas. Y algunas veces me frustro con las personas. Sin embargo, no creo que esto sea de lo que están hablando estas vallas publicitarias. Más bien, parece ser un intento abierto de etiquetar a cualquiera que no acepte la retórica de “todos somos pecadores y pecamos todos los días” como hipócritas santurrones.

En la Biblia, la palabra “perfecto” se usa con frecuencia, y simplemente significa “completo”. Por ejemplo, el libro de Hebreos dice: “(pues nada perfeccionó la ley), pero la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.” (Hebreos 7:19). Esto significa que la ley de Moisés nunca podría hacer que alguien fuera completo conforme a lo que Dios quería que fuera. El Nuevo Pacto, sin embargo, sí hace que las personas sean completas.

Jesús nos dio un entendimiento de lo que significa estar “completo” cuando habló de aquellos que parecían justos por fuera, pero eran inmundos en su corazón. Él dijo: “…porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.” (Mateo 23:26). El lavado de un vaso no está completo a menos que el interior del vaso sea limpiado. Lo mismo sucede con una persona. Solo está completa ante los ojos de Dios si su corazón ha sido lavado de iniquidad. Afirmar que nadie es completo equivale a afirmar que nadie tiene un corazón puro. Tal posición niega la obra fundamental de la sangre de Jesucristo.

La “completitud” bíblica se basa en que el pecado sea lavado de nuestros corazones. La ley de Moisés podía limpiar el exterior de una persona, pero nunca el interior. Esta es la razón por la que tuvo que haber un Nuevo Pacto. La Biblia dice: “Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” (Hebreos 9:13-14). La palabra “conciencia” en este pasaje habla de tus pensamientos y sentimientos más íntimos. Es lo que eres por dentro. Los rituales de la ley de Moisés podían lavarte por fuera, pero solo la sangre de Cristo puede lavar realmente el pecado de tu corazón. Cuando esto sucede, Dios dice que estás completo.

Estas son las preguntas que quiero dejar contigo hoy: ¿Realmente quieres una iglesia donde no se permita asistir a personas con un corazón puro? ¿Y crees que encontrarás una respuesta para las cosas que puedan estar turbando tu propio corazón en un lugar donde todos se jactan de que todavía son pecadores?

Jesús prometió “hacerte libre” del pecado (Juan 8:32-36). El apóstol Pablo dijo que ahora somos “libertados del pecado” (Romanos 6:18). Y el apóstol Pedro dijo que hemos “huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2 Pedro 1:4). Sin embargo, ¿por qué deberíamos siquiera escuchar realmente a Jesús y a los apóstoles? Después de todo, ¡ni siquiera se les permitiría entrar en muchas iglesias hoy!

Dios les bendiga,
Pastor Keith Surface

Artículo original publicado en inglés el 25 de Agosto de 2026, con el título: No Perfect People Allowed 

NOTA: Todas las citas bíblicas provienen de la versión Reina-Valera 1960.

Published by

Deja un comentario

Descubre más desde Simplemente Cristo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo