265. El sol se oscurecerá

Dios le dio una advertencia a Faraón, diciendo: “Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará resplandecer su luz. Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 32:7-8). Esto no hablaba de oscuridad física, sino de una oscuridad de desesperación y destrucción que vendría sobre Egipto.

Los profetas bíblicos hablaron a menudo de un tiempo que vendría sobre el mundo llamado el “día de Jehová”. Será un tiempo de gran oscuridad, destrucción y desesperación. El profeta Amós dijo: “¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz. Como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una culebra. ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?” (Amós 5:18-20). Esta oscuridad es simbólica de la devastación que vendrá en el día del juicio de Dios.

Cuando el profeta Joel habló del día del juicio de Dios, dijo: “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová” (Joel 2:31). Joel continuó describiendo la reunión de todas las naciones en un lugar de juicio, diciendo: “Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor” (Joel 3:14-15). Una vez más, estas palabras están describiendo la absoluta desesperación que habrá sobre las naciones mientras Dios se prepara para pelear contra ellas.

Isaías también profetizó acerca de este gran tiempo de juicio sobre todo el mundo. Dios dijo: “Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes. …Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira” (Isaías 13:10-13) .Toda fuente de “luz” aparte de Jesucristo fallará mientras la oscuridad de la desesperación y la destrucción se apodera de las naciones en el día del juicio de Dios.

Jesús les habló a sus discípulos de un tiempo de gran tribulación que vendría sobre el pueblo judío. Este tiempo comenzó en el año 70 d.C. con la destrucción de Jerusalén y terminó en junio de 1967 con el regreso de Jerusalén al control judío. Jesús entonces dijo: “Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas” (Marcos 13:24-25). Con estas palabras, Jesús no estaba dirigiendo nuestra atención al cosmos, sino a las profecías de la Biblia que utilizaban esta misma terminología. Él nos estaba haciendo saber que el tiempo de gran oscuridad y juicio del que habían hablado los profetas pronto vendría sobre todo el mundo. Dijo que habría “…angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra…” (Lucas 21:25-26).

Sin embargo, aun en aquella hora de oscuridad, Dios le ha dado una promesa a su pueblo. Él dijo: “…tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria” (Isaías 60:2). Continúa diciendo: “El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua…” (Isaías 60:19-20). Mientras el mundo entero es llevado a las tinieblas, Dios prometió: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada” (Malaquías 4:2). De hecho, Jesús nos dijo que aquellos que le siguen nunca andarán en tinieblas (Juan 8:12).

Dios les bendiga,

Pastor Keith Surface

Artículo original publicado en inglés el 25 de Septiembre de 2026, con el título: The Sun will be Darkened

NOTA: Todas las citas bíblicas provienen de la versión Reina-Valera 1960.

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